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Regresando a Tierra Sagrada [Alexander Romanov]

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Regresando a Tierra Sagrada [Alexander Romanov]

Mensaje por Azura Alden el Jue Nov 08, 2012 6:15 pm

Es el país de la luna oscura
Es la habitación deshabitada
Es la más bella criatura...
Es la dama descorazonada.

No hace muchas generaciones que el clan, o mejor dicho, una fracción del clan salió de su verdadero hogar... Rusia para así extenderse por el resto de Europa en busca de sus parientes o de exponer al temor a aquellas tribus que llenan de vergüenza a la raza.

... Mi abuelo me contó que en Rusia existió el primer colmillo plateado, el libro de la familia que es como llamamos a toda la tribu en general, determina que los miembros de la tribu fundaron esa ciudad que se levantó cuan gloriosa desde el siglo XI... Su nombre, Kiev. De honorables garou que la fundaron, ellos se llamaban: Ki, Shchek, Joriv y su hermana Libid quienes se fundieron con la tierra...

Azura como chica intrépida y por momentos imperiosa vivía extasiada con la historia de su clan que a su vez era contada con tanta énfasis por su abuelo que la veía crecer tal y como él hubiese imaginado antes de tenerla entre sus brazos pero, lo que realmente lamentaba era el hecho de no poder entregarle un título nobiliario que explotara no sólo sus habilidades en la batalla sino esa inteligencia que se desbordaba con cada reunión. Lo que si tenía seguro era que su increíble nieta pelirroja conseguiría tener alguno en el futuro y así lamentaría menos el hecho de haber abandonado la tierra que le fuera heredara por sus ancestros.

Días antes, en la última reunión de ancianos Andrey postuló a Azura para una prueba de supervivencia, era verdad que su nieta ya tenía muchísimas salidas pero todas dentro de la isla británica por lo que aseguraba que para poder conocer un poco más de su herencia tendría que conocer el principio de ella y que mejor que la famosa Rusia de Kiev, que ésta conociese desde los montes al norte y los ríos al oeste... Sus palabras fueron: La tierra es el hogar que nos ha adoptado, que mejor que agradecerle visitándola y recogiendo las huellas de nuestros antepasados. La realidad que muchos estaban en desacuerdo pues lo que tenían que hacer era seguir adquiriendo poder en la isla y teniendo a una chica tan bella como Azura porque no enlazarla con la aristocracia del lugar, moción que su madre aceptaba de sobremanera además que le asustaba el hecho de que su única hija se fuera sola a conocer Rusia por lo que la discusión fue finalizada con una orden del líder quien sin preguntar más accedió a enviarla. La joven sabía de todo lo que ahí había acontecido cosa que le halagaba pero que también le llenaba de responsabilidad a la hora de partir teniendo como tarea aprender lo más posible en la tierra de sus ancestros.

No se despidió de nadie como es su costumbre, tomo su equipaje que al tratarse de la afamada Titania no era sólo una maleta sino un conjunto completo de equipaje que sobrepasaba su cabeza simulando que iba a mudarse por semanas a la ciudad y no unos solos cuantos días pero así era Azura pues cuando parece que la conoces simplemente sorprende con lo contrario; así pues tomo el coche que la esperaba a la salida de su casa y fue acercada a la estación de barcos donde uno de ellos la llevaría al otro lado de Europa. Su emoción era perfectamente escondida por esa mirada seria y cristalina que se perdía al horizonte endureciendo esas facciones delicadas y por momentos, tiernas; no podía esconder la belleza que en ella habita por más que dejara de sonreír aunque eso no le molestaba sino que le daba igual... Las horas pasaron y los pensamientos que surcaban en la mente de la muchacha pasaban a segundo plano a medida que su corazón comenzaba a distinguir a sus predecesores, sabía que ellos estaban dándole la bienvenida... Los montes rusos se reverenciaban ante ella en un día perfectamente soleado, frío pero despejado con esos rayos solares tan tenues y al mismo tiempo tan brillantes, sus ojos decían que jamás habían visto tanta belleza junta; y ella, mostraba su respeto al observar detalladamente cada uno de los rincones de esa ciudad. Finalmente, había llegado.

Tras un día de descanso se alojó en uno de los hoteles más importantes de la ciudad, aunque no le era necesario tenía que dejar clara su posición y para que pudiera cumplir con su tarea tenía que hacerlo lo mejor posible pues bien podía dormir en el bosque aunque la comodidad jamás estaba de más. Reviso los pendientes que tenía y esa entrevista les había costado mucho trabajo obtenerla pero finalmente así era, en sí esa era la razón por la que muchos se oponían a la partida de Azura pues exaltaban en ella su belleza pero también su juventud e impetuosidad ante las reacciones violentas pero ella tenía la confianza de su abuelo y de aquellos que en ella veían el futuro y no tanto por eso sino porque ella también confiaba en sus camaradas muy a su estilo... Protegiéndolos.

Se vistió acorde al día con un vestido por más hermoso que resaltaba su larga cabellera escarlata y esos ojos profundos y penetrantes pero para no quitarse la costumbre puso bajo sus ropa una larga y afilada espada de acero con incrustaciones en piedras preciosas con una leyenda en la hoja. Titania salió del hotel en busca del gobernante de esa nación... Su tarea, saber porque un humano tenía el poder en esa nación o si eran ciertos los rumores que se trataba de algún pariente que no logró heredar la bendición garou... Sabía de su juventud y de su innegable presencia física, eso era lo de menos... ¡Tenía una cita con el Zar de Rusia! En la mítica Kiev de sus padres, abuelos y hombres de su tribu.

... No tengo la menor idea de cómo será el Zar al conocerlo pero de algo si estoy segura... No me iré con las manos vacías...


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Re: Regresando a Tierra Sagrada [Alexander Romanov]

Mensaje por Administración el Dom Dic 09, 2012 2:08 pm

Cerré el libro que sostenía entre mis manos y me detuve a pensar en uno de las frases leídas por última vez en el escrito de Anna Karénina del gran maestro ruso Tolstói “La gran sociedad de San Petersburgo es, en rigor, un círculo en el que todos se conocen y se visitan mutuamente. Mas ese amplio círculo posee sus subdivisiones” era verdad, después de tantos años al mando de Rusia entendía los pro y los contra de llevar un título tan prodigioso como el que sostenía sobre los hombros. Había sido precisamente una conveniencia la que asesinaría a mis padres así como a otras personas más allegadas. Era un precio que pagar, aunque naciéramos en cunas de oro, entre tesoros y elogios, los monarcas siempre hemos sido usados para conveniencias de otros y por mi deficiente uso del carácter en mi edad más temprana, con el tiempo se forjaban alianzas internas en el palacio que no beneficiarían a la familia Romanov, el ambiente era tenso, disperso entre los nobles, cada uno era una cabeza pensando en cómo derrocar a la monarquía, pero yo únicamente pensaba en los misterios que mantenía en secreto la vida; seres sobrenaturales, que se mezclaban entre nosotros como hombres y mujeres tan comunes.

Era una de mis pasiones, quizá, leer sobre estos, sumergirme entre mitos o leyendas en dónde lo único que era comprensible resultaba en ser la posibilidad de que yo había estado frente a uno. Suspiré para calmar el recuerdo que me trastornaba desde hace varias estaciones ¿Qué habría sido aquello que me había salvado de la muerte inminente que me esperaba?, durante todo ese tiempo jamás había pensado en la posibilidad de algún ser extraordinario, para mí, no existían más que seres humanos aunque claro, estaba consciente de que muchos de ellos nacían con capacidades superiores a otros desde habilidades por la música hasta otros privilegiados en tener una mente brillante. Recargué el libro sobre mis piernas descansadas al ras del trono imperial en el Salón de los Zares, a lo lejos la habitación parecía una más del castillo, excepto por el trono y los emblemas de la familia Romanov, a los costados de las cinco puertas se mantenían cerradas cuidadosamente y sólo el sonido de mi respiración o el cambio de las hojas del libro podía escucharse en ella.

Más pronto que tarde la interrupción de una voz masculina me hizo alzar únicamente la mirada hasta la puerta principal, en el umbral de ésta un hombre vestido con prendas militares habló enaltecido por el respeto y la admiración hacia el máximo representante de Rusia, se trataba del secretario mayor de defensa y mi mano derecha Konstantín Dmítrievich el cual ni a sol o sombra se separaba de mi persona.

-Su Majestad Imperial perdone la interrupción, he venido a recordarle a usted de la próxima audiencia que está por realizarse en la biblioteca del Palacio, quien le visita se trata de una joven que procede de un lugar muy lejano a las tierras de Rusia…- finiquitó con aquel característico semblante sereno, despreocupado y realizó finalmente una reverencia como respeto por encontrarse ante el Zar – Konstantín, llegará el tiempo y el momento de tomar esa reunión con la dama, por lo pronto terminaré mi lectura y en el paso de 20 minutos me reuniré con ella…-

El silencio volvió a la habitación cuando Konstantín salió de ella, en el plazo de veinte minutos estaría de nuevo en la burbuja de egocentricidades y manipulaciones, exasperado por los rostros usuales de los nobles y convenencieros, mujeres afiliadas para ser hermosas y lograr la conquista del corazón del Emperador de Rusia ¿Qué me esperaba en esa maraña de eventualidades?...

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Re: Regresando a Tierra Sagrada [Alexander Romanov]

Mensaje por Azura Alden el Miér Dic 12, 2012 7:47 pm

Apuestos galanes la acortejan
y de aquellos que lo han conseguido
con el paso del tiempo la dejan
y ella llorando escoge el olvido...

El asombro en la mirada de la joven no dejaba de existir tras pasar por los jardines y esas puertas de gran tamaño, su casa parecía un diminuto pedazo de aquel ostentoso palacio “Casa, fácilmente podría ser del tamaño de una simple cocina en éste lugar” se dijo a si misma mientras seguía avanzando hasta que la guardia real, que es así como lo entendió aunque ella no era parte de la realeza así que pudo ser cualquier lacayo, de igual manera no importaba eso sino el hecho que la estaba dirigiendo a la entrada así que la llevo al interior del hogar del más importante hombre de ése país por lo que trató de mantenerse ecuánime y no demostrar tanto su sorpresa. Permitió que los hombres ejercieran su trabajo al abrirle la puerta invitándola a ingresar al salón de donde inmediatamente apareció un hombre que la miró detenidamente – ¿Azura Alden? – Cuestionó con gran respeto esperando la respuesta de la chica quien inmediatamente asintió con un solo gesto correspondiendo con respeto – Por aquí, por favor señorita, el Zhar la atenderá en un momento – prosiguió el hombre que con un fino inglés aún podía escuchársele el acento.

Ingresó a lo que parecía ser una amplia y vasta biblioteca donde los libreros parecían no tener fin. Los observó sin hacer caso alguno, incluso no escuchó más que la puerta al cerrarse lo que la hizo voltear pero retornó la mirada en los libros. Azura tiene una fijación por ellos, a decir verdad le encantan aunque no los lee demasiado; algo extraño en realidad pero así es ella, quizá porque el olos a viejo le recuerda algo o alguien, ese olor a papel que tiene impresas letras que en conjunto forma la historia que su abuelo y abuela le contaban cuando niña para que ésta fuera conociendo la historia de su clan. También podría ser que el romanticismo le fuera heredado por la verdadera línea de su sangre, la prosa, poesía y cantares venían a su mente como recuerdos vividos sin saber con exactitud su procedencia.

No evitó esa curiosidad que le hizo acercarse cada vez más al encontrar un titulo de su interés, lo tomó y se percató que ya lo había visto alguna vez en la biblioteca de su familia, lo ojeo con conocimiento y se detuvo en una de sus páginas, lo leyó en mente una y otra vez y entonces recordó que esa parte estaba subrayada sabiendo que era realmente importante, pasó el dedo índice por el largo del párrafo y continúo
“No pensé que hubieran más copias de él” pensó extrañada, volvió a leer y siguió ojeando encontrando todo detalle que cuando niña le habían mostrado... “No cabe duda... Es el mismo” se convenció en silencio cerrándolo al tiempo en el que meticulosa veía la pasta de éste que era un forro distinto pero que por la costura e incluso la piel de su portada y contraportada podría indicar que era de la misma imprenta, pero eso no podría saberlo hasta no hablar con quien tenía que hacerlo.

El tiempo pareció detenerse cuando Titania tuvo entre sus manos el libro pero al reaccionar se percató que habían pasado ya más de 15 minutos por lo que colocó el libro en su lugar para no parecer una entrometida e incluso una mal educada por su inquisitivo gusto por saber las cosas tomándose como algo salvaje e impetuosa así que quiso evitar esa impresión para con el Zhar. Entonces se retiró del estante dónde deposito nuevamente el texto y viró hacia la puerta... No le dijeron cuanto tardaría en recibirla pero comenzaba a impacientarse siendo evidente al comenzar a jugar con sus dedos cubiertos por un par de finos guantes blancos, daba vueltas observando la arquitectura y la decoración
“Así es como luce un palacio de la realeza”menta intrigada “No sé si podría vivir con tanto” continuó formulando para luego sonreír con ironía – Yo creo que fácilmente podría acostumbrarme a algo así – dice emitiendo un suspiro posteriormente. De pronto algo desvió su atención, lo cual hizo que sólo girara levemente la cintura y el cuello observando el origen de aquel sonido.

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Re: Regresando a Tierra Sagrada [Alexander Romanov]

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