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-- Ron -- / Priv: Johan O'Donnell

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-- Ron -- / Priv: Johan O'Donnell

Mensaje por Yundra Vixen el Lun Nov 12, 2012 9:51 am

[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen] 10:50 PM - 6 GRADOS - Llovizna

Privado.

Son altas horas de una noche oscura y demasiado silenciosa como para transmitir confianza. Especialmente para alguien que conoce bien las pesadillas que se ocultan entre las sombras cuando el sol me deja desamparada y a merced de toda criatura que quisiera alimentarse de mi miedo. No obstante, ni toda mi experiencia como corsaria me ha servido para mantener la cabeza fría y convencerme de que aquella es una de las acciones más descabelladas e imprudentes que pude haber imaginado.

Pisar tierra después de varias semanas de auto exilio, en una ciudad prácticamente llena de oficiales, en busca de cabezas, es suicidio. Pero estaba decidida a salir del agujero y darme un poco de acción. ¿De qué tipo? Aún no lo sé, pero las tabernas enclavadas en los callejones de poca monta y los sitios concurridos por gente de toda clase, son el sitio idóneo para mezclarme.

Vistiendo un atuendo popular por aquellos lares, para no llamar poderosamente la atención - por ser una mujer sola, caminando cobijada bajo un manto de oscuridad– Decido finalmente comenzar mi andar, viendo de reojo alguno que otro estanquillo. Por el momento, nada que me llame la atención, como para aventurarme a entrar.
En la esquina hay un lugar que parece interesante y prometedor, pero al notar que sus puertas se abren de par en par, dejando ver que dentro se arma una trifulca, desvanecen mi ánimo por completo. No estoy de humor para presenciar peleas entre beodos. Si decidí darme un poco de aire y estirar los músculos, es porque deseo disfrutar de un ambiente cálido y tranquilo. Ya dejaré las peleas y los encontrones, para cuando decida asaltar algún Galeón Español, apoderándome de todos sus tesoros.

Resignada a no tener suerte aquella noche, medito un poco antes de tomar una decisión: Si decido continuar, será para proseguir con mi plan de esparcimiento, si no, lo mejor será dar media vuelta y regresar por donde vine, pero… ¡Demonios! ¿Qué no hay un lugar para mí?

Refunfuño, dejando salir un largo y pronunciado suspiro.

-Belcebú se ha tomado la noche, dejando a sus hijas acompañadas del aburrimiento y la soledad… Bah, como si eso me importara – me encojo de hombros – Acostumbrada estoy -. Hablar sola es una de mis costumbres. Yo sola me pregunto y yo sola me respondo. –Lo mejor será regresar y encerrarme en mi camarote. Espero tener mejor gracia la noche de mañana.

Tuerzo el gesto y giro sobre mis talones.

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Re: -- Ron -- / Priv: Johan O'Donnell

Mensaje por Johan O'Donnell el Sáb Nov 17, 2012 4:55 pm

Un suspiro que tarda en morir tal y como la tarde que se niega terminar. No había dormido mucho en los días pasados así que el cansancio ya comienza a hartar al Duque quien se tira sobre el respaldo de esa silla de piel mientras que se lleva las manos hacia la cara tallándose los ojos quitándose con ello, el tedio que significa tener ese tipo de responsabilidades. Naturalmente, gustaba demasiado de la opulencia pues esta acostumbrado a eso, pero el hecho de tener que corresponder con algunas cosas para seguir teniéndolo era el real problema aunque comparado con los beneficios que obtenía en sí, no eran nada. Asi que se levantó de la silla, estiró los músculos y miró detrás de esa enorme ventana de su casa en Irlanda... – Estoy harto y aburrido – dijo mientras acaricia su cabello dejando sobre el escritorio el abrecartas para posteriormente abandonarlo son avisar cuando es que volverá. Siempre salía de esa forma por lo que una de las costumbres en la mansión era que su equipaje siempre estuviera listo para sus arranques de viajero aventurero aunque su destino siempre era el mismo: Londres.

No tenía mucho donde huir, amaba esas calles londinenses y esas eran su refugio cada vez que la jaula de oro se hacía más y más pequeña, quizá tendría la suerte de encontrarla de nuevo en la acera de enfrente y se quedaría ahí de pie esperando que ella volteara y lo viera. Se río de si mismo por el disparate que reproducía o que más bien anhelaba; moviendo la cabeza de un lado a otro sintiéndose estúpido e ingenuo pues aún estaba buscándola, aún deseaba verla aunque sea de lejos y sentirse vivo de nuevo sólo pedía un momento para encontrarla de nuevo, realmente patético; así es como el recuerdo en su memoria se presentaba día con día cada vez que su pensamiento se encuentra “desocupado”. Eliminó la sonrisa de sus labios y continuó al son que el sol iba desapareciendo en el horizonte, tampoco era que fuera tan evidente pues la densidad de esas nubes grises que daban un tinte nostálgico pero al mismo tiempo cálido eran lo que lo enamoraban y lo obligaban a siempre regresar aunque sea para poder pensar libremente en ella.

Vestido con ese traje oscuro y un sombrero de copa alta, el bastón de empuñadura en plata con el escudo de la familia donde más abajo era visible una letra, una V en caligrafía antigua de la isla en tinta plateada la cual veía cada que ponía frente a esos ojos verdes el bastón. Un anillo en el dedo meñique de la mano izquierda, nadie sabía que era o de quien pero para estar en ese lugar seguramente era de una mujer o para una; era evidente, ¿Para quién más podía ser? Eso es lo que Johan sabía pero en las reuniones aristócratas y de la realeza era la duda sin resolver en cuanto al Duque O’Donnell algo que además lo divertía pues cada mujer que se fijase en él tendía a llevarse una agradable velada a su lado y que seguramente sería inolvidable para que al acabar sólo quedaran agradecimientos o una terrible decepción por esperar más de lo que se les hubiese prometido y obviamente jamás obtendrían. Todos se preguntaban cuando es que iba a casarse y procrear un heredero, incluso había habladurías sobre su moralidad cosa que realmente lo divertían muchísimo pues en s mente no había y no quería tener más nombre que aquel que resonaba cuando el silencia es más agudo y doloroso pero eso sólo lo sabían él y su nostalgia.

Había caminado ya lo bastante para alejarse de la ciudad para los ricos y su forma de vestir llamaba demasiado la atención pero no tenía miedo sobre aquellos callejones llenos de borrachos y malvivientes pues el verlos perderse en la inmundicia lo hacía sentirse mejor y superior, realmente lo era en apariencia; los miraba de abajo hacia arriba y pasaba de largo, quizá les tiraba una libra para que fueran a acabar con su miseria en alguna taberna, al final le daba igual sólo quería despejar lamente y nada más. Y justo ahí al dar la vuelta sintió un que algo golpeo su cuerpo, lo aturdió y lo tomó por los hombros pensando que era un infeliz cualquiera así que dispuesto a lanzarlo a un lado fue cuando le vio mejor y era una chica, algo rudimentaria a las que estaba acostumbrado...
“Una infeliz más” pensó y la soltó de inmediato después de haberla sostenido con algo de fuerza por lo que retrocediendo un paso hacia atrás mientras que sus ojos la observaron por un breve momento para luego casi ignorarla, esperaba una disculpa y que esta saliera huyendo más arrepentida que un fiel en plena iglesia en días de pascua por haber comido carne, sin embargo el silencio dominó y mientras se acomodaba el sombrero y el saco decidió hablar – Usted disculpe my lady – dijo con incredulidad y algo de ironía pero fue lo primero que se le ocurrió pues según sus maestros una mujer era una mujer con o sin ropa puesta no dejaba de serlo, instinto quizás. Metió la mano e la bolsa del saco y sacó una moneda dispuesto a dársela – Tome por el agravió... – dijo interrumpiéndose pues presentía algo fuera de lo normal, acción que ignoro y extendió el brazo enseñando la libra, más de lo que cualquiera pudiera dar. - ... Y asunto olvidado - finalizó.


Última edición por Johan O'Donnell el Jue Nov 29, 2012 6:34 pm, editado 1 vez

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Re: -- Ron -- / Priv: Johan O'Donnell

Mensaje por Yundra Vixen el Miér Nov 21, 2012 11:14 am

En ese momento puedo llegar a pensar que no ha sido nada bueno salir. ¿Para qué? No hay otro lugar en el mundo donde yo tenga un espacio real. Estoy tan acostumbrada a mi camarote que, en verdad, no sé si los demás huyen, o soy yo la que no se deja atrapar; mínima diferencia, que para los resultados no hace el mayor de los estragos, como bien dicen. Las cartas están puestas sobre la mesa y quizás perdí la partida sin darme cuenta.

Las manos en las caderas. Apenas mis dedos entran en las bolsas del pantalón. No sé si para cubrirme del frío o porque el desánimo está en todo su esplendor y trato de sujetarme a mí misma.

-Habrá días mejores- repito constantemente. No es que en verdad lo creyera, o que fuera a flaquear justo en ese momento -. Perseverancia, todo se logra así- positiva, tal como debo mantenerme. Ninguna de las personas que he visto en este momento, me regalaba absolutamente nada, excepto indiferencia.

Un impacto imprevisto, hizo que casi cayera al suelo, de no haber sido por la opresión en mis hombros. Mi nariz se arruga y mis brazos se contraen mientras doy un paso hacia atrás. Además de la penumbra, la sorpresa me ha nublado la vista por apenas unos cuantos segundos, hasta que aquella muralla, habló. No sé quien parece más ensimismado. ¿Me estaba siguiendo? Lo observo con la ceja izquierda levantada, esperando que suelte su agarre para poder seguir mi camino.

No estoy asustada ni mucho menos, simplemente sorprendida y quizá con un deje más de molestia por todo lo que había ocurrido, en escaso tiempo. Todo se cierra cuando, se debe abrir. Siempre en contra de todo. Pero así es mi naturaleza: Indescifrable.

Cuando por fin se atreve a soltarme, mis brazos se mueven casi por instinto, mientras que mis ojos no se despegan de aquél rostro. Las disculpas son obvias y más que lógicas; sin embargo, de la sorpresa y el desgano, he pasado en segundos, a una sonrisa irónica en los labios. El sarcasmo ha salido justo en el momento preciso. ¿Qué demonios se pensaba aquél estúpido aristócrata? Mis ojos recorren el rostro del hombre hasta llegar a su mano. Al observar lo que lleva, sólo incrementa mi enfado.

-¿Asunto olvidado?- levanto la ceja aún más y sonrío con amabilidad, mientras retiro su mano. Soy corsaria, es verdad, pero no estoy pidiendo limosna-. Me ofende su acto caballero, parece como si pensara que el incidente ocurrido, es porque quiero sus libras y... Debo decir que fue usted quien se impactó conmigo- no me hago la víctima, simplemente me parece, haber encontrado ya la diversión que estoy buscando y quiero juguetear un poco mientras mi verdadera cara sale a relucir. -Guarde sus monedas para una mejor ocasión-. Sonrío de medio lado, dejándole en claro que puedo mirarle a los ojos sin sentirme inferior.

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Re: -- Ron -- / Priv: Johan O'Donnell

Mensaje por Johan O'Donnell el Lun Nov 26, 2012 6:14 pm

No tenía mucho que pensar, sólo estaba observándola sin gran importancia como a todos los que lo rodean y ante su vista no son más que oportunistas o doble cara y para eso estaba más que entrenado dad su procedencia familiar. «Quedar bien. Atrapar un buen partido. Aumentar el rendimiento de los negocios. Adquirir una buena finca. Codearse con la realeza»... Esos son los objetivos que deben permanecer en la mente de Johan, sin embargo; él más que anhelarlo se limitaba a “obedecer” y terminar por hacer su santa voluntad siendo éste uno de los ejemplos más claros pues ha abandonado su “trabajo” sin decir más nada, sólo dejando el rastro del polvo que se acumula en su silla vacía. Pero ahora estaba ahí, en medio de un callejón casi por completo oscuro y en compañía de una mujer, cosa que tampoco era extraña pues siempre estaba acompañado de mujeres que mitigan su soledad y el vacío que su alma lleva aun cuando parece todo lo contrario. ¿Quién podría decir que tan apuesto joven, sonriente, listo y además de la realeza era simplemente la envoltura del hombre más desdichado y solitario sobre la faz de la tierra? Quizá nadie lo creería, incluso él mismo no daba crédito de lo que su interior gritaba día con día... Simplemente la extrañaba.

Pasmado observó a la mujer que aún con esa ropa masculina no podía ocultar su cuerpo femenino. Tras escuchar lo que ella le dijo con algo de hostilidad, Johan bajo la mano y metió la moneda de nuevo en la bolsa del saco
– Ruego disculpe mi grosería My Lady – dijo con una apenada sonrisa, ¡claro! Era la máscara que desde pequeño le han enseñado a utilizar y además su receptor no era ni más ni menos que una mujer, quizá podría obtener algo de ella así que sus modales no podrían fallar. Sonrió mostrándose cuan cálido podría llegar a ser, bueno lo imaginó y así es como se traduce su acción. Esa sonrisa luminosa y altamente coqueta realzando el carmín de sus labios carnosos – No quise ofenderla de ningún modo Señorita...– sentenció con real convicción combinada con un evidente arrepentimiento, en verdad que se notaba acongojado y avergonzado por la humillación que había generado en la mujer además de interrumpirse con el fin de obtener el nombre de la joven pues ella debe de tener uno y según el protocolo él debe llamarla por su apellido.

No dijo más cuando se inclinó un poco para poder retirar el sombrero y dejarse ver casi por completo
– No quisiera que tuviera una mala impresión de mi – prosiguió mirándola con fija atención encontrando en sus pupilas el reflejo de su rostro. La duda le invadió pues su expresión no merecía de una mujer ordinaria sino de alguien que ha conocido más allá de los horizontes británicos, era evidente en el brillo de sus ojos y en la forma en como lo miraba, al rechazar su “ayuda” era obvio que no era una mujer común y corriente y eso hacía que el Duque se mostrase cada vez más interesado en ella. Había conocido a muchas pero todas eran iguales, doncellas que sueñas con un marido a quien servirles y darles hijos, futuros herederos, orgullosos varones que ayuden a la posteridad del apellido... “Que estupidez, en este tiempo y aun manteniendo ideas tan obsoletas como esas” pensó mientras se imaginaba a cada una de aquellas que pasaron por su vida.

Por lo que sin perder más tiempo, el joven caballero extendió la mano hacia adelante señalando el camino oscuro y vacío de la calle al mismo tiempo en el que acomodaba el bastón del lado contrario despejando así su extremidad derecha
– Permítame acompañarle – pidió esperando una afirmación, no quería ser demasiado condescendiente pese a que ella llamaba su atención de sobremanera – No es una hora adecuada, y estas calles son peligrosas – comentario realmente absurdo pues era más que evidente que ella podía cuidarse mejor sola que acompañada por alguien más, pero tenía que mostrar ingenuidad y buenos deseos con respecto a ella, a veces le era cansado mantener esa máscara pero en otras ocasiones le divertía de más y esta vez así era.


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Re: -- Ron -- / Priv: Johan O'Donnell

Mensaje por Yundra Vixen el Mar Nov 27, 2012 1:28 pm

Si algo me ha enseñado la vida entre piratas, filibusteros y corsarios, que desde pequeña he llevado: Es a no confiar en una sonrisa angelical, viniendo de un autentico burgués. Desgraciadamente sólo he conocido hombres hipócritas, que buscan derretir mujeres con una simple mirada o palabras galantes. Como esos hay muchos, existiendo entre todas las clases sociales.

El ejemplar que tengo delante de mí – aparte de bastante buen mozo – me endulza el oído con su manera tranquila de referirse hacia mi persona, como si fuera una mujer de alta sociedad. No es que la educación esté peleada con la mismas clases, sin embargo, hoy en día, es casi imposible que alguien como él, se mezcle con alguien de mi condición, así sea sólo para pedir disculpas y ofrecerme su compañía, por breve o larga que esta pudiese ser.

La clase alta, la aristocracia, siempre ha pateado los traseros de aquellos infelices que tuvieron la mala suerte de nacer en cuna pobre. Para éstos mismos, son escoria. Simples infelices que no sirven para otra cosa, que no sea servir a su señor, agachando la cabeza cuando se le solicite. Sin voz ni voto, aceptando las migas que le ofrecen, para llevarse a la boca un trozo de pan y alimentar a sus familias.

Yo no me considero de ningún tipo de clase social, que la sociedad ha impuesto. Para mí todos somos iguales: Respiramos el mismo aire, caminamos los mismos caminos… Reímos, lloramos. Me considero un espíritu libre que se rige bajo sus propias reglas, viviendo como le acomode mejor la situación. Ni rica, ni pobre, simplemente yo.

-Disculpas aceptadas, caballero – Hago una breve inclinación de cabeza, pero sin dejar de hacer contacto visual. Como si con este simple gesto, le diera a entender, que respondo cortésmente a su saludo, pero que entre él y yo no existen diferencias. Mi rebeldía al descubierto, como es habitual. Siempre sucede cada que tengo un aristócrata delante de mí. Incluso me atrevo a hacer un intento de reverencia, obviamente con un sutil deje de burla. Quizás sus disculpas sinceras, pero bien dice el dicho: “Que paguen justos por pecadores” ¡Amén!

-Señorita Vixen –Respondo con naturalidad. Siempre antepongo el apellido cuando no quiero decir mi nombre de pila. No le conozco, es la primera vez que le miro. No estoy acostumbrada a ser tan sociable en el primer encuentro. Con mi apellido basta por el momento… Aunque me encantaría decirle: “Dígame Capitana” sólo por ser un poco presumida y darle entender que tengo un gran buque, anclado en puerto. Pero soy astuta, y manejo mis cartas. No quiero ser delatada tan pronto, ya que relacionaría de inmediato que soy una pirata, corsaria o algo mucho peor. Quiero mi cabeza encima de mis hombros por bastante tiempo más.

-Ciertamente me agradaría un poco de compañía, si no le molesta caminar a la par de alguien de mí clase
-Resalto el “mí” con premeditación, quiero ver cuál es su reacción. Adelanto unos pasos, esperando pacientemente que decida que hacer: Si seguirme, o seguir su camino. Giro sobre mis talones y le sonrío de una manera indescifrable.

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Re: -- Ron -- / Priv: Johan O'Donnell

Mensaje por Johan O'Donnell el Jue Nov 29, 2012 6:45 pm

La espera de su respuesta no fue demasiada pero él sentía que el tiempo se había detenido tras estarla observando a detalle. “Sin duda... Ella se le parece” se dijo viéndose reflejado en los ojos de la recién conocida Señorita Vixen, su nombre tan distinto pero estaba siguiéndolo esa letra; ¿Coincidencia? Johan no creía en coincidencias, no podría permitirse soñar aun cuando era un soñador nato pues sabe que todo en el mundo tiene alguna explicación lógica sino, ¿Cómo que un tren funciona con únicamente carbón? O ¿La invención del telégrafo? Todo, absolutamente todo era explicable así que al haber escuchado su nombre intento quitarse ese imagen fantasmagórica que vive acosándolo desde un tiempo atrás.

– Señorita Vixen, un gusto el conocerla aunque las circunstancias no hayan sido las adecuadas – acotó dejando implantado en el rostro una sonrisa exaltando en sus mejillas esos pequeños agujeros o más bien marcas a causa de su angelical sonrisa. Sin embargo, su mente es un poco más rápida que su lengua y era evidente que la educación y la seducción por medio de las miradas y esa sonrisa conquistadora estaban siendo inútiles “¿Quién diablos es ella?” se cuestionó mientras hablaba notando como la chica pretendía burlarse de él, acción que no le disgustó sino todo lo contrario, lo hicieron estar más interesado en esa extraña mujer con apellido alentador por su inicial y que sin duda le recordaba más y más a su pasado. De cualquier modo lo importante es que ella no le dio la espalda y acepto sus disculpas.

Habría querido decirle su real posición dentro de la realeza británica pero el saberlo no ayudaría en absolutamente nada debido a que no podría asombrarla con ello sino todo lo contrario, así que se abstuvo de hacer gala de su título nobiliario y se presentó
– Mi nombre es Johan O’Donnell – dijo pausadamente recobrando en la faz la seriedad debida en una presentación extendiéndole la mano para sólo estrechársela, si se tratase de una dama de sociedad seguramente le besaría el revés de la mano pero eso estaba de más con «Vixen» sin duda, ella era diferente y como le encantaba encontrarse con mujeres distintas aunque significase que tuviera que andar por la miseria misma. Su madre lo reprende continuamente por eso pues le recomiendan que en vez de estar andando entre andrajosos debiera buscar una mujer que le diese un nieto y un futuro heredero, o que siga escalando posiciones y estar más próximo a la corona aunque ésta esté muy lejana aun.

No importaba nada de lo que los demás dijesen, ante sus ojos era la desgracia de la familia desde aquella vez... Quizá ya estaba acostumbrado a eso y por eso le importaba poco así que la invitación de la mujer le pareció atractiva, después de todo él fue quien se ofreció a acompañarla pero ella le respondió en forma de un reto y eso no podría permitirlo, su competitividad y esa arrogancia de saberlo todo no podría permitirle dejarse dominar por alguien con un poco más de inteligencia que el promedio pues era más que evidente que escondía algo y como dijese él mismo cuando algo le intriga... “Todos tienen un secreto, sólo es cuestión de saber cuál es” y eso planeaba hacer así que cuando escuchó el último comentario perspicaz por parte de la joven sonrió nuevamente al grado que sus ojos emitían un brillo peculiar resaltando en verde de su mirada
– Sino mal recuerdo Señorita Vixen, he sido yo quien se ha ofrecido a acompañarla hasta cualquiera que sea su destino – dice cortando el comentario extendiéndole el brazo con el fin de que ella lo tomase y pudieran caminar juntos por la sucia acera, - No se preocupe por detalles tan banales como la ropa fina y la apariencia que pudiera darle – comunica tan seguro y convincente de lo que está diciendo que comienza a andar hasta alcanzarle y ponerse a su lado. Sin dejar nunca de sonreírle, tenía esa terrible manía, quizá por hecho de que así fue educado y algunas poses son difíciles de quitar pues muy dentro de sí mismo sabía que el sonreír era un símbolo de que todo estaba bien aun cuando sus entrañas estaban muriéndose, ahora no era el caso pero hace algunos ayeres lo fue.

- Finalmente, usted es una dama y yo un caballero. El género sería nuestra única distinción – culminó. Pero, Johan es capaz de ¿Creerse lo que está diciendo?, eso no lo sabe ahora mismo pero si tenía que hacerlo para poder ganar un poco de confianza lo haría sin pensarlo dos veces. Esto ya implicaba un reto en él.ellal en vez de conmover a la maga hacen que esta se llene de rabia

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Re: -- Ron -- / Priv: Johan O'Donnell

Mensaje por Yundra Vixen el Dom Dic 02, 2012 3:37 pm

Se aproxima hacía a mí, y se presenta como Johan O´Donnell, extendiéndome la mano. Al parecer ya se ha dado cuenta de que las formalidades burguesas no van conmigo y que prefiero mil veces la naturalidad, que las caretas que la misma sociedad te obliga a utilizar. Todo es más sencillo cuando dejas atrás la máscara; siempre lo he dicho y lo pensaré hasta el último aliento de vida que me quede. Un simple apretón de manos es más que suficiente para mí. Así pues, respondo su saludo de manera cortés, sonriéndole por segunda ocasión. Inmediatamente después me ofrece su brazo para caminar a la par. Le escucho decir algo pero no estoy poniendo demasiada atención. Simplemente observo su brazo… No estoy acostumbrada a ir por la calle, del brazo de alguien como él, pero – siempre hay un maldito pero – el joven comienza a agradarme un poco. Suspiro de una manera casi imperceptible y lo que hago a continuación: es rodearlo por detrás y tomarle el brazo equivocado para tales menesteres, a manera de juego.

-Noche de romper reglas ¿No le parece? – He dicho esto cerca de su oído, aunque he tenido que alzarme de puntillas, para alcanzarle. –Relájese, y disfrute del paseo-. Tomándome el atrevimiento de jalar con fuerza su brazo, le obligo a caminar, deleitándome con su aroma.

No sé hacia donde dirigiremos nuestros pasos, pero es lo de menos. Con tan buena compañía es un asunto completamente insípido, aunque mi garganta me pide a gritos un buen trago de Ron. –Sólo espero que los perros guardianes estén lejos, o tendrá problemas – Con perros, me refiero a que sujetos como Johan, suelen viajar con una pequeña guardia que le cuida los pasos-. Soy buena para perderme entre las callejuelas. Se orientarme con facilidad, así que… Es cuestión de tiempo y será completamente libre.

Suelto su brazo y le quito su sombrero de copa alta junto con el bastón, con toda premeditación. Lo pongo sobre mi cabeza y comienzo a imitarle: -¿Gustaría tomar un poco de Ron conmigo? – Intento imitar una voz ronca, sin excelentes resultados cabe decir, ofreciéndole el brazo. Suelto una carcajada, ya que yo misma me encuentro ridícula, pero comienzo a divertirme, que es lo que finalmente estaba deseando desde un principio.

-¡Alcánzame si puedes! – He dejado de hablarte de “usted” comenzando una pequeña carrera, hacia el primer hostal que vi en un principio y que tenía una buena pinta. Si el caballero quiere recuperar sus finas pertenencias, tendrá que seguirme los pasos irremediablemente. Sé que parezco una chiquilla traviesa, pero el ver su cara de sorpresa no tiene precio.

En el camino he perdido mi triste y sin gracias sombrerito de lana virgen. Estuve tentada a levantarlo antes de continuar con mi pequeña incursión, pero sería regalar valiosos metros ganados. La tenue luz del estanquillo se encuentra a pocos metros. Ya casi puedo saborear ésa deliciosa copa de Ron.

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Re: -- Ron -- / Priv: Johan O'Donnell

Mensaje por Johan O'Donnell el Mar Dic 04, 2012 7:49 pm

“¿Por qué diablos no puedo dejar de sonreír?” Es lo que Johan estaba pensando cuando fue interrumpido por la joven mujer a quien observo tras inclinar un poco el rostro de tal manera que la oscuridad sólo permite ver el brillo cristalino de sus ojos verdes; volvió a sonreír y levantó la vista hacia la acera de enfrente en donde precisamente se hallaba un hombre de amplia estatura y de vestimenta muy pulcra, de faz endurecida y la mirada fija en ambos – No es mi gusto presumir Señorita Vixen, pero no soy partidario de las reglas... Me considero un hombre poco rígido para con ellas. – Argumenta con tal convicción que sus caninos blancos se muestran tras sonreír con algo más que malicia que se traduce en superioridad ante el ente que está justo frente a ellos. Es algo que simplemente no podía ocultar, esa gallardía y dejo de superioridad que no es más que el autoritarismo que goza al gobernar su vida. ¡Claro que sabía quién era! Y le gustaba serlo pero a veces ese título pesaba demasiado y ese día había decidido que no le pesaría sino que le sacaría provecho y estaba dispuesto a hacerlo aunque ahora estaba en una situación que no había planeado, sin embargo; no significaba que no pudiese disfrutar de su momento rebelde.

Johan se ha dado cuenta que a la chica le gusta tener el control, él por naturaleza es autoritario y las cosas se hacen a su manera o no se hacen. Así es como el pequeño Duque aprendió a vivir, autosuficiente y con un carácter algo terco pero ha sobrevivido en ese mar de buitres gracias a ello. Sólo una vez estuvo en una circunstancia en la que él no era quien gobernaba sobre sí mismo sino que estaba siendo manejado por alguien más, la verdad es que lo disfruto muchísimo y ahora no sería igual a aquella vez por lo que sabiendo lo que hacía sin saber aún el resultado accedió pues va a darle el control a la mujer que desde el primer momento ha desistido de su encanto educado y vanidosa sonrisa, por lo menos no había obtenido lo que esperaba y eso en realidad lo motivaba a continuar con ese jugueteo... Ya se había convertido en eso, en una especia de seducción implícita y una clara evidencia de eso era la confianza que se tornaba cada vez menos áspera pues al ser “sacudido” por la dama el joven O’Donnell se dejó guiar un tanto sorprendido, algo que no había calculado tan pronto por lo que en verdad si le tomó por sorpresa
– Yo... – interrumpe siguiendo ya a la joven extraña.

El joven creía en las palabras de la chica, después de todo ella había dado cuenta clara de sus capacidades sin embargo no quiso ningún desperfecto y con una seña cotidiana al correr anunció a su único escolta que se marchase y lo esperara en el Hotel, por órdenes directas de la corona todos aquellos miembros de la realeza tendría que llevar algún séquito de hombre que cuidasen de su integridad, sin embargo; Johan era distinto y pese a su cercanía con la nobleza podía salir en anonimato de las barreras que implican las clases sociales. Si le importaba el hecho de codearse con gente de su estirpe y obtener mayores beneficios para sí mismo, la ambición no estaba peleada con él pero también era demasiado autoritario para someterse a la regla de comportarse con es debido pues desde aquella vez, había aprendido que las normas son obsoletas y que muy a pesar del temor por perderlo todo, no podía perder más de lo que ya había perdido por ellas. Sonrió
– Cuento con ello Señorita Vixen – acotó siguiéndole a paso firme y acelerado esperando que ella decida tomarle del brazo nuevamente aunque no se esperaba lo siguiente. Ella está mofándose de él y su “clan” acción que no le causa malestar sino que incluso le arrebata un par de sonrisas sinceras – Es usted demasiado irreverente – replica sin dejar de observarla y deleitarse no sólo de su belleza sino de su naturalidad, algo que en el ámbito en el que se mueve casi nunca se da.

Justo iba a responderle afirmativamente cuando al sentirla cerca se inclinó un poco y es cuando se dio cuenta que ella no sólo le quitó el sombrero sino el bastón...
– Vio - ... Gritó enternecido y al mismo tiempo interrumpido por aquellas emociones viejas y dolorosas que salieron tras haber sido despojado de lo único que no podría perder en la vida: ese bastón. No lo dudó y corrió detrás de ella o, ¿Acaso iba en busca del báculo? La respuesta era incierta pero lo único conocido es que estaba corriendo cuan niño por las callejuelas londinenses que alguna vez ya había recorrido. Finalmente la efigie de aquel gendarme real desapareció tal y como ellos habían premeditado al grado que Johan la alcanzó justo a la entrada de aquella taberna ruidosa y luminosa también habiéndola podido alcanzar antes pero al percatarse que una de las pertenencias de la chica ha caído se detuvo para poder hacerse con ella guardándolo en el bolso dentro de su saco. Un poco agitado, levantó la vista y observó a su alrededor “No cabe duda que sabe andar por la ciudad... Eso sólo significa algo” pensó cuando intuitivamente la toma por la mano apretándola con algo de fuerza pero sin intención de herirla – Acepto su invitación señorita... – expuso cuando con la mano libre empujó la puerta de donde inmediatamente salió una especie de humo que no era más que el calor propio del lugar y ese aroma penetrante a tabaco.

Johan O'Donnell
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Re: -- Ron -- / Priv: Johan O'Donnell

Mensaje por Yundra Vixen el Vie Dic 14, 2012 8:46 am

Espero a que me dé alcance, mi respiración acelerada. Mi pecho sube y baja a causa de todo lo que acabo de correr, demostrando que la etiqueta no es lo mío y no me da vergüenza ser como soy; así estoy completamente bien y feliz. Miro hacia atrás para cerciorarme que me sigue los pasos o ha desistido de seguir con mi pequeño juego. De pronto su figura aparece rompiendo un poco la oscuridad que ya estaba reinando en el sitio. Sonrío cual chiquilla, complacida. Me siento extrañamente relajada, no sabiendo exactamente porqué. No existe el miedo de siempre; ese hueco en el estómago que en ocasiones me carcome. Estoy en paz como hace mucho tiempo no lo he estado, que me da la seguridad de ser simplemente yo. Esa libertad que en el mundo nunca se logra vivir, ahora lo estoy experimentando.

-¿Se le ha extraviado algo caballero?- sonrío de lado mientras siento una leve luz en su mirada. Le observo detenidamente, mientras que recargo la espalda en aquella pared fría y sucia. El bastón lo he colocado detrás de mí, para que aún no tenga acceso al mismo… A pesar de la distancia puedo jurar, que su aroma ha inundado el espacio que se interpone entre ambos.

Mis ojos se han encontrado de nuevo con los de él, en el preciso instante en que siento el tacto de su piel, adueñándose de mi mano. Un leve parpadeo acompaña mi gesto de sorpresa. Mientras me separa lentamente de la pared. He tenido deseos de apartarla, pero detengo mis impulsos. Johan se ha comportado como todo un caballero hasta el momento y no veo nada de malo u oculto detrás de éste simple contacto. Se apresura a abrir la puerta del estanquillo con la mano libre, dejándome guiar por él.

-Espero que el olor y el ambiente no le sea desagradable- miro por encima de mi hombro, encaminándonos hacia una de las mesas vacías, que reposan al fondo. Esperar a que me corran la silla no es lo mío, así que tomo asiento, colocando el bastón encima de mis rodillas, mientras que juego con su sombrero, haciendo caras graciosas. -Bien podría ser parte de mi vestuario. ¿Qué opinas?- He recuperado el hablarle de "tú", me siento cómoda con eso y a Johan no parece molestarle.

De cualquier modo, y dejando las niñerías, dejo de sonreír por breves instantes. Aquel tugurio no me da buena espina, sobre todo porque le miran como si fuesen aves de rapiña. La música ha cesado y el silencio se ha hecho presente. Algunas mujeres hablan entre susurros unas con otras, y los hombres han dejado de beber, jugueteando con sus vasos sobre la mesa. No sé si sea yo quien ha causado el alboroto – ya que es la primera vez que piso el sitio, y me consideran una extraña – O por mi acompañante. Me inclino más por lo segundo. No todas las noches se puede ver un caballero como él, en un sitio de segunda clase.

-¿Te apetece tomar algo de Ron? – Me apresuro a decir, para cortar el ambiente -. Yo invito. –He estado tentada a sacar mi pequeño morralito tejido, donde poseo un par de galeones de oro, y libras esterlinas. Pero dadas las circunstancias, lo evito. Aquellos pelafustanes podrían cortarme la cabeza, para apoderarse del mismo, o que Johan pudiese pensar que lo he robado.

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Re: -- Ron -- / Priv: Johan O'Donnell

Mensaje por Johan O'Donnell el Vie Ene 11, 2013 6:56 pm

- Me temo que si Mi Lady – respondiendo al cuestionamiento de la chica cuando tomándola de la mano ingresaron juntos a la taberna, bueno ella antes que él pero al final esa era la idea.

Ingresó de la forma más normal posible pese a que su vestimenta ya lo delataba desde el momento en el que las miradas se concentraron en él que al ser visto la multitud enmudeció en un instante. Mujeres cuchicheando y los varones mirándole desdeñosos; quizá bajar la mirada hubiese estado bien pero Johan no tenía por qué hacerlo, igual, ellos son los que tendrían que arrodillarse ante él pero el que lo hicieran o no, no era tan de importancia para el cómo sí lo era saber un poco más de la Señorita Vixen por lo que levanto la cara y sonrió sabiendo que es en vez de apaciguar a la multitud sólo la haría hacerse más preguntas sobre el porqué de su presencia en un lugar como ese. Saludo a lo alto a los hombres e hizo una reverencia con la cabeza a las mujerzuelas, eso debían de ser, por lo menos es lo que pensó aunque tampoco es que le molestara esa situación simplemente lo que estaba buscando era un poco de compañía, una muy buena si cabe la aclaración en los pensamientos del joven noble quien continúo andando hasta la mesa que eligió la joven dama.

Estaba a punto de correrle la silla cuando ella se anticipó a los hechos por lo que rodeo la mesa y se sentó. Notó la aspereza de la mesa y la mugre también, sonrió y miró a la mujer que le acompaña. Puso ambos codos sobre la mesa, inclinando levemente el cuerpo en dirección a ella mientras apoya el mentón sobre el puño que ha formado su mano al ser sostenida por la palma propia para suspirar ligeramente sin dejar de mirarle con atención
– Debo confesar que el lugar es lo de menos por ahora… - Acota sin dejar de mirarla, cada detalle, facción o expresión eran importantes y cuan niño juguetón volvió a sonreír – Le sorprendería lo que estos ojos han visto y lo que esta nariz a olido – explica manteniendo esa postura de aparente cercanía pues el bullicio comienza a acrecentarse – No crea que la nobleza, la aristocracia o cualquiera que sea el nivel social es tan diferente a este – anexa dejando de sonreír pero no de mirarla pues algo en ella le causa una gran curiosidad que al no saber que es tiende a molestarlo pero a intrigarlo mucho más queriendo saber a toda costa quien es en realidad. Es entonces que, quitando la postura recarga su peso sobre la silla borrando esa seriedad en el rostro para sonreír con algo más que vehemencia - La diferencia es que, ¡Aquí es más divertido y sincero! – Exclama levantando la mano dirigiéndose al cantinero - ¡Una ronda para todos aquí!... Yo invito. – sentencia bajando el brazo y retornando la mirada en la joven mujer.

El bullicio aumenta ante la declaración del noble que se levanta de su silla saludando a todo aquel que ha levantado su copa en son de gratitud sintiendo como la multitud parece adorarlo
“Definitivamente, a veces hace falta”...Cuando escuchó la voz de la dama a quien volteo a ver notando que lleva puesto su sombrero, sonrió y se sentó de nuevo – Considero que le queda mejor que a mí – adjunta sin dejar de deformar esos labios rojos y carnosos en una emoción amistosa, - Lo único que no va con usted es ese bastón el cual agradecería me devolviera – dijo juguetón pero con seriedad extendiendo la mano para que le sea regresado lo que le fue quitado, algo que más que ser un suplemento del vestuario parece significarle demasiado pues con respecto a la indumentaria, el bastón tiende a verse inferior aunque su belleza es innegable. El significado, sólo él lo sabe pero es algo que realmente jamás desearía perder así se trate de una mujer hermosa.

Un suspiro, y Johan dejó caer su peso sobre el respaldo de la silla meditando todo aquello, en realidad sobre la joven que se apellida Vixen
“¿Dónde más tendré que encontrarle parentesco?” se cuestiona cerrando los ojos quedándose en completa comunión consigo mismo en lo que para el noble le parecieron eternidades pero que en realidad no fue mucho tiempo pues la voz femenina lo despertó de ese momento sino doloroso, si algo molesto. - ¿usted invita? – pregunto acercándose nuevamente encontrándose con el reflejo dela mirada dela chica que no señala más que su propio rostro – Mi lady – dijo cortando la idea tornándose serio - ¿Qué pensarían estos caballeros si dejo que una dama pague mi trago? – Replicó irónico y con cierta burla – Aun no me respetan y mucho menos me aceptan y se accedo a su petición me temo que la noche terminará antes de tiempo – continúa el bien parecido hombre que vuelve a sonreír – Y es algo que no estoy dispuesto a permitir – acentúa profundizando en su mirar...

Johan O'Donnell
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Re: -- Ron -- / Priv: Johan O'Donnell

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