admin




Últimos temas
» Wingardium Leviosa, rol foro (NORMAL)
Dom Mar 10, 2013 10:09 am por Invitado

» Foro RPG Crossover Naruto/Inuyasha {afiliación normal} NUEVO
Lun Feb 11, 2013 1:57 pm por Invitado

» Entre nobles y sedas [Johan O'Donnell]
Dom Feb 10, 2013 4:52 pm por Johan O'Donnell

» De Italia a Inglaterra, un tortuoso camino de confusioes
Dom Feb 10, 2013 10:05 am por Ralph Granchester

» Los primeros pasos [Elizabetha Heissenberg]
Vie Feb 08, 2013 3:10 pm por Administración

» El paso del tiempo es un recuerdo inmiscericorde [Nicholas Lethood]
Miér Feb 06, 2013 10:10 am por Nicholas Lethood

» Foro recién abierto.
Dom Feb 03, 2013 11:38 am por Invitado

» Nuevas Experiencias [Libre]
Sáb Feb 02, 2013 10:42 am por Mylenka Ivanova

» Bar Ingles - Trago Americano
Vie Feb 01, 2013 12:56 am por Graham Wilson



FOROS HERMANOS
AFILIADOS ELITE
AFILIADOS


Licencia Creative Commons
Litterae Renascentes por Lithium J se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://creativecommons.org.

El misterio disfrazado de humildad [Moisés Benavente-Borgia]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

El misterio disfrazado de humildad [Moisés Benavente-Borgia]

Mensaje por Azura Alden el Mar Nov 13, 2012 8:20 pm

My seed of a lunacy
Was a sign made to resist
A mood set from birth

Thinking about you... Luna

La naturaleza del hombre se resume en polvo y poder divino; originando la vida... Pero es ¡falso! quien nació primero fue la tierra y la Luna.

Después de aquel viaje a Rusia donde algunas de sus preguntas habían sido respondidas mientras que otras tantas se han quedado volando en más dudas que certezas el trabajo no era tan malo pues tenía resultados que entregar y eso le era importante por lo que tras abandonar la tierra de sus ancestros Azura emprendió el viaje hacia la isla aunque teniendo la oportunidad para conocer mucho mejor la parte mayúscula del continente ¿Por qué no hacerlo? Así que tomó sus maletas las cuales fueron subidas a un coche mientras ella abordaba un segundo que iba por delante del que llevaba el equipaje y fue como llegó hasta Italia.

Había escuchado y leído sobre la ciudad que albergó al gran imperio Romano y que años más tardes se adueñaron de la forma de vida que ahora predominaba en el mundo: El catolicismo. No era una religión que siguiera o cualquier otra pero el hecho de que los Romanos fuesen demasiado inteligentes para adueñarse de la voluntad humana en cuerpo y alma era algo que realmente le intrigaba pues La gran Bretaña era protestante, la isla que se rehusaba a ser parte de esa institución y Erza quería saber el porqué de su permanencia en el poder así que sin más bajo estando frente a la plaza de San Pedro en una zona aparentemente autónoma pero que era el corazón de Italia: El vaticano. Dio un largo suspiro y su cabello rojo fue estremecido por el aire que pronto se desvaneció.

Dio la orden de que se le alojara en el mejor Hotel y que llevasen su enorme equipaje ahí dado que Titania tenía los deseos de caminar conociendo la arquitectura del lugar así que tomó la medalla con un fuerte apretón y la guardo bajo su ropa, no tenía miedo pero su clan era respetuoso de toda creencia y quizá algún fiel se vería ofendido dada la naturaleza del diseño que poseía además de que tampoco le incomodaba hacerlo por lo que dio el primer paso hacia la cultura Italiana. Todo parecía tan normal pero esa enorme construcción en medio de la plaza llamaba su atención así que decidió entrar aunque se detuvo justo a la entrada pues la gente que ingresaba hacia un movimiento extraño con las manos antes de profanar lo que llamaban la casa de Dios o el lugar Santo “Los Humanos son a veces muy extraños e ingenuos o ¿Muy Tontos?” pensó manteniendo la faz un tanto endurecida pero que no limitaba el hecho de que era portadora de una gran belleza.

Dejó que la multitud ingresara y después lo hizo ella con paso seguro y elegante portando con maestría el vestido rojo con vivos azules y plata que llega hasta sus talones con una enorme crinolina de bajo de éste sin saber que uno de los ligueros soporta la espada metálica la cual siempre lleva, quizá es la forma en la que la llamada Titania se siente segura y más estando en un lugar completamente desconocido y sola aunque no le teme a la soledad, incluso la prefiere pero ese lugar a pesar de albergar las esperanzas de la humanidad realmente luce tétrico e imponente “¿Realmente sienten paz en un lugar así?” piensa siendo interrumpida por las campanas que resuenan haciendo que Azura de un ligero brinco dad su concentración al ver absolutamente todo lo que allí hay... “Los humanos realmente son extraños...” se repite a si misma cuando extrañamente cierra los ojos al escuchar el sonido del órgano que inmediatamente la lleva hasta uno de las largas bancas de la catedral tomando asiento.

Movida por la solemnidad que hay en la casa de Dios, la joven heredera de la familia Alden abre los ojos y vira encontrándose con lo que simula una capilla, o como ella había pensado cuando la vio: Una iglesia dentro de otra. No titubeo así que se levantó en medio de las palabras insignificantes del orador y se dirigió hacia el lugar que tanto le ha intrigado. De perfecta madera fina y añeja la portezuela mientras que en el suelo había una tela aterciopelada y roja que estaba acolchonada la cual rozó sintiendo su suavidad; volteo a ambos lados e incluso llamó al interior tocando como si de un portón se tratase y se hincó pues en su momento de observación vio que eso hacían en las otras personas en esas “iglesias pequeñas”. No tenía idea de nada pero para eso estaba ahí, para aprender.


Última edición por Azura Alden el Miér Nov 21, 2012 4:20 pm, editado 1 vez

Azura Alden
Garou Gentry
Garou Gentry

Fecha de inscripción : 03/10/2012
Mensajes : 20
Puntos : 8

http://litteraerenascentes.foro-activo.com/t90-azura-alden

Volver arriba Ir abajo

Re: El misterio disfrazado de humildad [Moisés Benavente-Borgia]

Mensaje por Moisés Benavente-Borgia el Sáb Nov 17, 2012 11:27 am

"Mirad, todas las bestias reunidas.
¿Quién las gobernará?

Yo, pues para eso nací y fui elegido."

Un día más en la enorme y vigorizante ciudad en el centro de Italia. Quien pensara que el poder radicaba en las estructuras civiles se llevaría una desagradable sorpresa: No. No era en éstas donde las cosas se desentrañaban y se dirigían las más grandes potencias. Era ahí, en una institución de fe, de cuatro paredes que mantenía el control sobre todas las mentes. Que si bien era cierto alguna vez un Soberano logró romper las relaciones con Roma, no era cierto que se había desligado por completo de ellos. La fe, era la fe. Y Dios, era Dios aquí y en China, aunque con diversos nombres. Si alguien golpeaba a la Iglesia, recibiría un maremoto en forma humana, miles y cientos de creyentes se levantarían en armas a una sola solicitud del Papa, el máximo representante de Dios en la tierra.

¿Te ríes? Un mero ejemplo: las Cruzadas. Veo que has dejado de sonreír tan hilarantemente.

Moisés se encontraba rezando ante el Santísimo, un lugar que había elegido para que los Oficiantes hicieran su aparición y le comentaran sobre los avances sobre las diversas actividades, misiones y encargos hechos por el Sumo Pontífice. Ese día había despachado ya a su hija Juliet, le había encargado ir a Florencia, donde estaba la casa ancestral de los Lombardi, cuyo pater familis le estaba dando dolor de cabeza. No se dejaba conducir como el demás rebaño. Era un borrego tozudo y rebelde, pero cortarle el cuello era una pésima idea. Tenía que convencerlo de estar de su lado, lavarle la mente. Y para ello iba Juliet. Moisés no era tonto, había visto las miradas que ella le profesaba en esas reuniones superficiales que a veces se hacían en su despacho. Así que esperaba que a ella no la devolviera como había hecho con todos sus otros mensajeros, aunque si sus pensamientos estaban en lo correcto, si la hacía volver era con él a su lado.

Si todo salía a pedir de boca, tendría a Lombardi en la palma de la mano con un solo relío de faldas y quizá, una pedida de matrimonio. Lorenzo no era de esos hombres díscolos, si no uno cabal, por lo que no dudaba que el paso del tiempo fuera justo una solicitud de enlazarlos en la vía matrimonial. Sería eso magnífico para sus planes, porque tendría el control de forma indirecta, de la familia más poderosa dentro de los Oficiantes. Sonrió y siguió rezando porque todo saliera conforme lo planeado, instante en el que escuchó que alguien entraba al recinto. Sabiendo que nadie se atrevía a hacerlo porque sabían que ese era el día en que el Papa hacía sus rezos en total privacidad, supuso que era otro de sus sirvientes. Así que se persignó terminando la oración y volteó para ver que no era uno de los suyos, si no alguien diferente. Una mujer intrigante, curiosa en la forma de vestir y en el porte que demostraba.

El Sumo Pontífice parpadeó e hizo una inclinación con la cabeza en forma de saludo, su propio atuendo iba conforme al principio de humildad: una túnica larga blanca y nada más. Toda hecha de algodón, con la biblia y un rosario entre las manos. Parecería, para quien no lo conociera, un sacerdote más. Aunque las apariencias engañaban, no superaban a la mente del más astuto zorro. Y Moisés se enorgullecía de ser el más grande de éstos.

Su mente actuó de inmediato, una mujer como ésta podría ser igualmente una doble cara. Al paso del tiempo Moisés había aprendido que todo giraba en una rueda donde sólo los más aptos sobrevivían. El aparentar algo y creérselo era lo peor que uno podía hacer. Tenían que estar listos y en guardia para cualquier eventualidad. Un paso en falso y la cabeza era lo que se arriesgaba por un descuido.

Volvió a revisar a la mujer de pies a cabeza esperando a que ella fuera la que rompiera el silencio, ya fuera para explicar ahí su presencia o bien, para disculparse y salir de ahí. Esperaba cualquiera de las dos opciones porque realmente estaba un poco aburrido y una buena conversación le agradaría, aunque por otro lado sabía que no tardarían en llegar, quien quiera de los Oficiantes que aún tenían que darle información. De cualquier manera, tenía un hueco ahora y al oler el aroma de la dama, pensó que era una buena forma de llenarlo.

Moisés Benavente-Borgia
Santo Padre
Santo Padre

Fecha de inscripción : 30/09/2012
Mensajes : 17
Puntos : 7

http://litteraerenascentes.foro-activo.com/t104-alejandro-ii-borgia-el-papa-y-lider-de-la-inquisicion

Volver arriba Ir abajo

Re: El misterio disfrazado de humildad [Moisés Benavente-Borgia]

Mensaje por Azura Alden el Jue Nov 22, 2012 11:26 am

Luna
No me abandones más
Que tiendo a recuperarme
En la cuna de tus cráteres
Silencio
Se abre la tierra
Y se alzan los mares
Al compas del volcán


Después de haberse hincado e incorporado observó que más al fondo había una puerta la cual no dudo en abrir llenándose de sorpresa esa mirada gris que por un momento se sobresaltó al encontrar a la figura de un hombre por más maduro, y no es que le asustara ese hecho sino que, por lo que había visto minutos atrás, todos los feligreses y servidores divinos estaban más que concentrados en lo que decían era la única verdad y, el encontrar a alguien relajado, e incluso en poca ropa debido a la túnica pues era algo que saltaba ante su vista y que le ha tomado por sorpresa, sin embargo; dejo la manivela de la puerta y dio un paso hacia adelante – Usted Disculpe – acotó sin gran emoción, sólo mostrando su respeto esperando que pudiera ser aceptada en el recinto. Por su poca o mucha experiencia tenía entendido que los hombres maduros tendrían que ser líderes de sus familias y aquel señor le recordaba a su abuelo; lo que no tenía muy claro era si éste tenía el mismo poder y respeto que Andrey, de cualquier modo no podía darse permiso de actuar sin pensar primero. Era obvio que no sabía de quien se trataba aunque el rostro le decía algo sin definir sobre quién es él... ¡Sí! Le recordaba a su abuelo. También sabía que podía tener conocimiento sobre él con sólo mirarlo pero ese no era el momento ideal y tampoco era prioridad en la muchacha que se quedaba ahí de pie.

El tiempo se detuvo, o eso le pareció pues el momento en el que vio la espalda del hombre y en el que éste reveló su rostro le había parecido eterno, tan es así que al verle a los ojos no encontró más que a un humano común y corriente con dotes de grandeza y una evidente estampa de nobleza, podía reconocerlo; pero eso no era suficiente para catalogarlo asì que evito molestar con esa mirada analítica y viro hacia su alrededor apreciando con detalle cada uno de los objetos ahí presentes dándose cuenta de lo apreciado que llegaban a ser por su valor monetario y antiguo. No tenía ni la más remota idea de quién era aquel individuo y quizá tampoco le importaba mucho pero esa mirada en él la hacían permanecer en ese lugar pues bien habría podido salir de ahí en cuento lo vio pero no lo hizo y ahora estaba de pie frente a él en completo silencio, sólo observándole con atención y ciertas dudas que en fracciones de segundos ha decidido disipar. “¿Por qué eres tan irreverente ?” Pregunta que le hacían una y otra vez en su tribu “¿Porqué no sólo puedes abandonar y ya?” Siempre se quedaba callada cuando le cuestionaban en reprimenda aunque siempre salía airosa de las circunstancias pero un día no sería tan afortunada... Eso le advertía su padre y camaradas, sin embargo... Simplemente no podía claudicar.

Así que segura de sí misma entreabre un poco las piernas demostrando su calidad guerrera pero sin perder la sutileza de una dama de su clase y alcurnia – Permítame presentarme mi bien respetado señor – acota inclinando un poco el rostro que esconde inmediatamente esos ojos grises que además es acariciado por el cabello lacio y rojo que rodea sus mejillas. Acto seguido se anuncia – Mi nombre es Azura Alden – comunica serena y cabizbaja para luego levantar la cara dejando que la luz alumbre y denuncie su evidente belleza y juventud resaltada en la piel tersa tan parecida a la piel de un tierno pero al mismo tiempo, durazno maduro. Ahora la intriga es mayor y la afamada Titania no estaba dispuesta a retirarse sin recibir nada a cambio. Sin duda, su viaje no sería en vano.

"Ya tendré tiempo de disculparme...”

Azura Alden
Garou Gentry
Garou Gentry

Fecha de inscripción : 03/10/2012
Mensajes : 20
Puntos : 8

http://litteraerenascentes.foro-activo.com/t90-azura-alden

Volver arriba Ir abajo

Re: El misterio disfrazado de humildad [Moisés Benavente-Borgia]

Mensaje por Moisés Benavente-Borgia el Sáb Dic 08, 2012 11:46 am

"Las vueltas del destino atraen la suerte.

Algunas veces es buena,
otras es... ¿Mala?"

Desde las ropas hasta la forma de comportarse, de mirar a su alrededor midiéndolo todo y valuándolo, Moisés supo que no tenía ante sí a cualquier persona. ¿Quién sería? No tenía la menor idea y de haberla visto la recordaría. Ese cabello de fuego aunado a la belleza de la joven eran imposibles de borrar. Aunque era el Sumo Pontífice, si alguien supiera de sus "aventuras" sabría que era también un "viejo rabo verde". Le gustaban jovencitas, prefería las magas, pero cualquier carne fresca era bienvenida. Aún así se mantuvo erguido, serio, sin reflejara nada de lo que ya elucubraba. Un hombre respetable, que algunos de sus colaboradores más cercanos no conocían en lo profundo, pero Juliet sí. Esa mocosa atrevida en ocasiones se le encaraba y tenía que hacerla recordar quién tenía el mando en esa relación. No era su amante, no porque no le gustara, si no debido a que había quedado claro desde el primer día que si la tocaba, la perdería. Era una víbora agresiva, pero él tenía cómo mantenerla quieta.

Un cambio en la postura de la joven le obligó a volverla a catalogar. Una guerrera quizá, acostumbrada a la pelea, por lo que debía tener más cuidado. No era un hombre que no supiera defenderse, todo lo contrario, pero prefería en todo momento que fueran otros los que se mancharan las manos y a pesar de ser un día de entrevistas, no había ningún Oficiante que hiciera esas labores. Sus manos se colocaron una sobre la otra esperando paciente, ver el siguiente movimiento de la mujer y actuar en consecuencia, aunque sus siguientes palabras no fueron lo que esperaban y al mismo tiempo sí.

¿Cómo es eso? Esperaba que se presentara, pero no que utilizara un nombre que resonó en la magnífica memoria del Sumo Pontífice... Azura Alden... mejor conocida como Titania. Lograba recordar los datos que le presentara uno de sus Guardianes de Bastión sobre la garou. Una de cuidado. Ésta no era una jovencita común y corriente, así que asintió con un movimiento de cabeza. No le diría para nada que sabía en realidad su historia, los trozos que sus Oficiantes recogían sobre ella estaban en una carpeta con su nombre. Todos organizados estrictamente por fecha. Resaltados los más importantes. Sostuvo mejor la biblia y el rosario antes de hablar con la tranquilidad que le caracterizaba en los momentos más precarios. Gracias a Dios, tenía una cabeza apta para los momentos de tensión. Perdía los cabales, pero jamás el hilo de la conversación y no dejaba pasar los beneficios que podrían darle el tener una alianza.

- Mucho gusto, señorita, ¿A qué debo su visita en ésta, la casa del señor? Mi nombre es Alejandro, espero esté a gusto aquí - con toda intención utilizaba su segundo nombre, uno que pocos conocían y con el cual esperaba tener las suficientes oportunidades para sortear los obstáculos que ella pusiera para llegar a una parte más interesante de la conversación. Una en la que se podían forjar alianzas. Él no tocaría a los garous que ella indicara, pero a cambio necesitaba una colaboración con las otras fuerzas sobrenaturales. Sabía como todo Oficiante que los garous no se llevaban bien con los vampiros y mucho menos con los magos. Y él tenía a un par de estas razas dándole la lata en otros países. Quizá la utilizara para enviarla hasta ellos. Si se moría en la misión, ni modo, ya encontraría a otra, pero si triunfaba, entonces podría tenerla a su servicio pintándolo todo como un "Pacto entre iguales". Aunque ella no debía saber qué tan "igual" es para Moisés.

*Lamento la tardanza*

Moisés Benavente-Borgia
Santo Padre
Santo Padre

Fecha de inscripción : 30/09/2012
Mensajes : 17
Puntos : 7

http://litteraerenascentes.foro-activo.com/t104-alejandro-ii-borgia-el-papa-y-lider-de-la-inquisicion

Volver arriba Ir abajo

Re: El misterio disfrazado de humildad [Moisés Benavente-Borgia]

Mensaje por Azura Alden el Jue Dic 13, 2012 6:50 pm

Luna...
Y cuando te me acercas
Se acelera mi motor
Me das fiebre
Me hago fuego y me vuelvo a consumir...

Por alguna extraña razón estaba pensando en lo que los jefes le dirían al demorarse un poco más en su travesía y los reclamos aniñados que Andrei le hará a su llegada Porque no sólo pueden permanecer callados, siempre término asumiendo la responsabilidad de mis acciones... Incluso las suyas se dijo a sí misma un tanto resignada se saber que a su regresó habrá una reprimenda pero al mismo tiempo en el que entrelazaba sus dedos cubiertos por el guante de fina seda y no era muestra de nervio sino de aparente sumisión, no podía descubrir su identidad por tan poca información y tampoco era el objetivo así que actúo de la manera más natural, tan es así que ella misma se creía ese papel de jovencilla educada y sumisa, de mirada enternecedora y voz suave cuan canto de los pájaros por la mañana. Tan contrario a su verdadero proceder, pero era el momento de actuar así que lo haría muy bien pues se decía siempre: Si yo no soy capaz de creerme, ¿Cómo espero que los demás lo hagan? De cualquier modo tampoco desconocía los que tenía que hacerse debido a su cuna dorada, su clan y familia venían de grandes monarcas así que sólo tendría que mostrarse tal cual le enseñaron siendo pequeña.

- Pido me disculpe si me he entrometido en un lugar que no debiera pero... – Hizo una pausa y sin poder evitarlo sonrió con tanta dulzura que sería capaz de seducir a cualquiera haciendo que su rostro brillase cuan estrella palpitante en ese oscuro firmamento. – No tenía la fortuna de conocer la casa de Dios – sentenció con algo cercano a la ironía no sabiéndose si lo era o sólo simple ingenuidad e ignorancia por su parte. Lo que si era cierto es que jamás había pisado ese suelo “santo” pues para Azura no había más suelo santo que la mismísima tierra y no ese montón de piedra con incrustaciones banales de lujos innecesarios y no es que detestara la opulencia, podría decirse que le gusta pero la hipocresía y la mentira eran otra cosa. Lo único que llamaba su atención de ese “Imperio” implícito era la forma en la que los Romanos se han ido acoplando a los tiempos ya que pasar de una cultura politeísta y el arte de la guerra para someter a los pueblos menos afortunados ahora predican y se adjudican la verdad divina Que gracioso pensó esbozándolo en una delicada y jovial sonrisa escondiendo perfectamente sus lucubraciones pues ahora aquellos se decían ser el camino correcto para que las almas de todo ferviente creyente terminase en un paraíso obteniendo así la vida y felicidad eterna. Convirtiéndose ahora en monoteístas sometiendo en vez de muerte con temor. Sin duda, realmente inteligentes pues han pasado los siglos y ellos siguen teniendo el control.

Admirable

De pronto, de la manera menos predecible volteó la mirada hacia un punto en específico. Sí, algo ya había llamado su atención y era ese asqueroso aroma, trató de disimular pero la peste era tan devastadora que sólo inclinó el rostro dando a entender que asentía ante la presentación del ahora ya conocido Moisés. Es inconfundible, éste olor no es de nadie más que no sea un... corta su analices cuando levanta el rostro enfocando con dureza su mirada hacia su alrededor pues al poseer más desarrollados su sentidos es capaz de deducir quien o quienes han estado cerca de esa habitación. Disimuló y se percató de que Moisés es más humano que cualquiera, sin embargo; aquella peste se conservaba en el lugar, no había duda es de un ser desagradable para ella y que además había estado en esa habitación antes, cosa que la hizo mantenerse con más cautela pues si un simple humano como aquel anciano olía a brujería, entonces no era tan inofensivo.

- Expreso placer al conocerle – dijo.

Recobró la compostura sonriendo a plenitud pero sin perder la concentración en el detalle por lo que se acercó hasta el señor...

El arte de la cacería y de la guerra misma es aprovechar el punto débil de la presa, es arrinconarlo hasta el punto de que hagan lo que se desea... Eso sería lo ideal pero con éste hombre la tarea no será tan sencilla... Sólo espero no arruinar nada...

Azura Alden
Garou Gentry
Garou Gentry

Fecha de inscripción : 03/10/2012
Mensajes : 20
Puntos : 8

http://litteraerenascentes.foro-activo.com/t90-azura-alden

Volver arriba Ir abajo

Re: El misterio disfrazado de humildad [Moisés Benavente-Borgia]

Mensaje por Moisés Benavente-Borgia el Lun Dic 31, 2012 5:14 pm

"Arrinconado como una liebre ante el zorro...

Sin embargo, la liebre en ocasiones es más rápida que su captor."

Hay algo que no le termina de cuadrar, algo que le molesta e incordia. No sabe qué es, pero la actitud de la joven no parece tan dulce y amable como aparenta. Acostumbrado está a personas que constantemente le están fingiendo, pero no puede decir si ella está mintiendo o realmente es una joven "inocente". Aunque los informes desdicen semejantes pensamientos, por un instante Moisés se queda en la duda. Su cuerpo se pone tenso, sobre todo por las palabras de la mujer y los pasos que va dando hacia él. Hay una determinación en esos ojos que aparentan ser inocentes, pero que no logran del todo convencer. ¿Qué debe hacer? No logra decidirlo. Podría gritar, pero eso haría notar cuán débil es. Podría meter la mano en la túnica y sacar la pistola, pero si iba a tener una alianza, lo arruinaría todo.

Sus ojos se entornan decidiendo con rapidez, pero su cuerpo se mantiene estático, pero tenso para actuar en consecuencia. Aunque si ella hace un movimiento agresivo, no tiene el suficiente espacio para maniobrar. Es un hombre que no está acostumbrado a la pelea, quizá debió tener tras bambalinas a algún Oficiante, pero no confía en nadie que no sea él mismo para mantener en secreto lo que habla con los demás. Quizá tener dos Oficiantes fuera, para que cuiden el paso de aquéllos que buscan entrevistarse con él. Sería lo adecuado, pero ahora tiene que salir de esta situación lo más ileso posible. Coloca las manos dentro de los amplios bolsillos de su túnica, tanto que caben su biblia y el rosario. La derecha se hace del arma y ladea la cabeza esperando a ver qué es lo que pretende la joven. No es bueno que se acerque tanto, pero no puede dar un paso atrás, hacerlo le haría perder mucho y no está para ello. Su mirada se fija en la de la joven, intensa y duradera, sabe que no la detendrá si es que ha decidido atacarlo, pero no le dará el gusto de verlo amedrentado.

- Rara es la persona que no ha asistido a la casa de Dios hoy en día cuando la religión se ha extendido tanto. ¿En qué puedo ayudarle? ¿Alguna charla o quizá algo más? - aprieta dentro de la túnica la pistola, espera no tener que hacer uso de ella, pero lo duda mucho cuando ve que ella sigue adelante, tiene que ser firme, por lo que decide tomar al toro por los cuernos sin importarle que las cosas se desencadenen con ello, siempre ha odiado esperar y no va a empezar a ser paciente en este justo momento.

- Me parece que usted no está aquí sólo para ver la Casa de Dios, la inocencia que veo en su rostro no pareciera ser del todo correspondida por sus ojos, Titania. Tengo gente mirando hacia acá, cualquier paso en falso podría desencadenar un episodio donde cualquiera de los dos terminaría muerto y créame cuando le digo que yo no seré el único si es que mi hora ha llegado - su cuerpo está en tensión total. No sabe si con sus palabras ha encendido la mecha de la pólvora y explote cuando menos lo espere. Tampoco si tras ellas logre detenerla para entablar una conversación y forjar una alianza o una plática donde los rencores que quizá ella tenga dentro sean los protagonistas. Se relame los labios esperando. ¡Odia esperar!

Moisés Benavente-Borgia
Santo Padre
Santo Padre

Fecha de inscripción : 30/09/2012
Mensajes : 17
Puntos : 7

http://litteraerenascentes.foro-activo.com/t104-alejandro-ii-borgia-el-papa-y-lider-de-la-inquisicion

Volver arriba Ir abajo

Re: El misterio disfrazado de humildad [Moisés Benavente-Borgia]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.