admin




Últimos temas
» Wingardium Leviosa, rol foro (NORMAL)
Dom Mar 10, 2013 10:09 am por Invitado

» Foro RPG Crossover Naruto/Inuyasha {afiliación normal} NUEVO
Lun Feb 11, 2013 1:57 pm por Invitado

» Entre nobles y sedas [Johan O'Donnell]
Dom Feb 10, 2013 4:52 pm por Johan O'Donnell

» De Italia a Inglaterra, un tortuoso camino de confusioes
Dom Feb 10, 2013 10:05 am por Ralph Granchester

» Los primeros pasos [Elizabetha Heissenberg]
Vie Feb 08, 2013 3:10 pm por Administración

» El paso del tiempo es un recuerdo inmiscericorde [Nicholas Lethood]
Miér Feb 06, 2013 10:10 am por Nicholas Lethood

» Foro recién abierto.
Dom Feb 03, 2013 11:38 am por Invitado

» Nuevas Experiencias [Libre]
Sáb Feb 02, 2013 10:42 am por Mylenka Ivanova

» Bar Ingles - Trago Americano
Vie Feb 01, 2013 12:56 am por Graham Wilson



FOROS HERMANOS
AFILIADOS ELITE
AFILIADOS


Licencia Creative Commons
Litterae Renascentes por Lithium J se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://creativecommons.org.

El deseo de escucharte [Elizabetha Heissenberg]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

El deseo de escucharte [Elizabetha Heissenberg]

Mensaje por Nicholas Lethood el Jue Nov 22, 2012 11:23 am

Conforme el mundo avanza la sociedad también cambia, olvidando por culpa de su arrogancia las historias de las personas más antiguas y sabias

Durante mucho tiempo no había vuelto a pisar esa Tierra tan dura y fría, en donde la gente soportaba un auténtico infierno congelante que no le desagradaba en lo más mínimo, ya que, después de todo no era más que un muerto que caminaba entre los vivos, si, podía sentirse familiarizado con ese paisaje tan blanco y simple que enaltecía aún más las luces que decoraban las calles por la noche, dejando fluir su caminar pausado como elegante que lo transportaba a un espacio que no reconocía desde quien sabe cuando… Tal vez lo que en verdad le faltaba era salir un poco más al exterior y observar como las culturas siguen avanzando, quizá esa era la solución a su apatía y desinterés por lo que ocurre a su alrededor.

- Mph, Hace tiempo…

Exclama en el instante en que observa detenidamente un anuncio sobre las magníficas paredes
de un teatro, uno que alberga el espectáculo operístico más importante del país, o al menos eso lo que ha logrado escuchar durante el tiempo que ha permanecido en las frías y casi solitarias calles que ocultan perfectamente su sobrenatural presencia, pues un demonio debe vivir así, sin levantar sospechas de su identidad

- Ella, es hermosa…

Nuevamente pronuncia palabras cortas y precisas, refiriéndose únicamente a la mujer que parece ser la voz principal del acto, lo cual parece crearle una sensación de interés, aunque uno más bien que va con la nostalgia de experiencias pasadas dentro del mundo del arte, que él considera se ha ido degradando un poco con el paso de los años y el cambio de generaciones.

Días después…

Extrañamente había sentido la necesidad de conocer a la mujer, siendo esa la única razón por la que se mantenía en la salida del teatro, aguardando que ella recorriera y traspasara la puerta para por fin verla… Sentir y oler la esencia de una chica que lo ha despertado de ese sueño apático y sombrío, sin duda una situación peculiar en la extensa vida de Nicholas, un devorador de sangre que se muestra interesado…

Un demonio que busca sentido, quizá la muerte es lo único que le espera a todo el que se cruce en su camino… O tal vez, simplemente pueda encontrar lo que ha perdido…

Nicholas Lethood
Vástago Gentry
Vástago Gentry

Fecha de inscripción : 02/10/2012
Mensajes : 30
Puntos : 15

Volver arriba Ir abajo

Re: El deseo de escucharte [Elizabetha Heissenberg]

Mensaje por Elizabetha Heissenberg el Dom Nov 25, 2012 8:58 pm

Música, el deleite de los oídos menos educados que no podían dar muestra de un talento mejor que sólo escuchar. Para personas como Elizabetha eran simples y banales mortales que gastaban su dinero para disfrutar de voces privilegiadas como la suya, todo un negocio que sólo dependía de una buena educación musical y de cuidar su garganta. Un trabajo fácilmente remunerado, con poco esfuerzo y mucha dedicación eso sí.

Satisfactorio era cuando todo terminaba, el telón caía y ella podía relajarse tras la revisión que el Director de la obra hacía de cada uno de los integrantes de su grupo de ópera. A ella la estaban delegando a ser la tercera en ser revisada, lo cual significaba que su escalafón iba subiendo. Eso le alegraba demasiado, porque con el tiempo lograría ser la cantante principal del grupo. Su voz le permitía tales avances y con el esfuerzo que ponía en cada una de sus participaciones, el Director iba fijándose cada vez más en ella.

Esa noche hacía algo de calor, así que no se puso más que la bufanda y un pequeño chaleco que le cubriera la espalda. No deseaba más prendas, por lo que colocó su suéter bajo su brazo y tras revisar por enésima vez que no olvidara nada, salió saludando a los no pocos que aún quedaban y esperaban a que el Director pasara a verlos y decirles qué le había parecido su participación de esa noche. Ella salió aspirando profundo el aire de la noche que le aceptaba entre sus brazos, sonrió colocándose bien la prenda alrededor de la garganta y tras estirarse un poco, bajó los escalones y caminó con tranquilidad hacia su hogar.

Su trayecto era tranquilo, no había nada que la asustara, más que la pregunta de qué iba a cenar esa noche. No tenía mucho en casa y aunque pronto le pagarían, dinero no le sobraba. Aunque al llegar al jardín de la esquina, escuchó que la seguían. ¿Quién podía ser? Volteó de reojo y observó a un caballero que no parecía agresivo o bien, capaz de hacerle daño, pero ella mejor que nadie sabía lo que las apariencias engañaban, así que volteó de frente, para mirarle y esperar paciente.

- Buena noche, caballero. ¿Es imaginación mía o me está siguiendo? - su acento la delataba, definitivamente ruso. Aunque ella desconocía que tenía ante sí a un compatriota, estaba tensa, con los brazos cruzados sobre el pecho, esperando la respuesta.

Elizabetha Heissenberg
Humano Clase Baja
Humano Clase Baja

Fecha de inscripción : 30/09/2012
Mensajes : 20
Puntos : 14

http://litteraerenascentes.foro-activo.com/t80-elizabetha-heissenberg-la-locura-roza-el-alma-condenada

Volver arriba Ir abajo

Re: El deseo de escucharte [Elizabetha Heissenberg]

Mensaje por Nicholas Lethood el Lun Nov 26, 2012 5:34 pm

En algún punto había quedado completamente encantado por la belleza de la mujer, quizá era solo un curioso misterio que embriagaba su alma vacía y carente de emociones, teniendo una sensación que hacía mucho no tenía presente y que tras los años parecía haber olvidado, sí, esa era la única explicación para actuar de una forma tan descuidada al ir detrás de ella, sin siquiera pensar en esconderse, ya que todo indicaba que en realidad quería ganar su atención…

- Disculpe mi atrevimiento, pero no pude controlarme

Comenta con esa voz juvenil, pero que al mismo tiempo muestra un aire de conocimiento y antigüedad, algo que era imposible en esa apariencia tan delicada y escasa para los años que pueden revelarse en la forma de interactuar, creando una sensación de confusión en casi todas las personas que ha conocido.

- Pero he tenido la necesidad de conocerla y admirar su incomparable belleza

Adjunta con esa misma formalidad que mostró desde el comienzo, dejando entrever la opulencia de su vestimenta y de la joya que porta el dedo índice de la mano derecha, la cual posee el símbolo de una organización importante en el mundo de los muertos vivientes, pues él es un integrante de los Ventrue, la clase de vampiro más pura e importante, a menos eso es lo que cada uno de ellos piensa.

- Mi nombre es Nicholas, Nicholas Lethood.

Se presenta, dejando notar como al mismo tiempo coloca el antiguo y fino bastón en el suelo, justo del lado izquierdo mientras por un efímero instante inclina un poco el cuerpo, mostrando respeto hacia la dama que se encuentra frente a él, tratando de mostrarse lo más encantador y respetuoso posible, algo que prácticamente no le costaría trabajo, pues desde hacía mucho tenía que actuar de esa manera para conseguir lo que deseaba, así como pasar desapercibido por los humanos, la raza más débil e ingenua, pero que goza de una gran soberbia aun cuando desconoce los misterios que se esconden en las sombras, incluso en las de ellos…

Nicholas Lethood
Vástago Gentry
Vástago Gentry

Fecha de inscripción : 02/10/2012
Mensajes : 30
Puntos : 15

Volver arriba Ir abajo

Re: El deseo de escucharte [Elizabetha Heissenberg]

Mensaje por Elizabetha Heissenberg el Jue Dic 06, 2012 10:13 pm

El mundo estaba plagado de personas non gratas, algunas de ellas eran capaces de aparentar de forma soberbia lo que no eran para acercarse y causar daño. Todo ésto lo sabía mejor que nadie Elizabetha que había vivido en la sociedad un revés imposible de olvidar. Se había quedado sola y nadie se detuvo tras escuchar su llanto desgarrador y sus gritos histéricos para preguntarle qué le acontecía. ¿Tras ésto, debía confiar en la humanidad? La respuesta era fácil: no. Y al ver a ese caballero seguirla, su instinto le gritaba que le alejara de ella, que no era alguien grato. Frunció los labios preocupada porque le generara algún conflicto de muy difícil solución. Se cruzó de brazos y no supo qué decir o hacer.

Escuchó y asintió ante sus halagos, pero sus ojos reflejaban lo que ella no decía: prefería que él guardara sus distancias, diera media vuelta y le permitiera ir tranquila, sin estarla acechando. Aunque quizá esa fuera una palabra muy fuerte para un admirador. Quizá le hubiera visto en la ópera, pero sus ropas elegantes eran todo lo que Elizabetha evitaba: gente rica. Les temía y esperaba que no estuvieran buscándola para vengarse de las tres muertes que cargaba a cuestas.

Se restregó las manos una contra otra, no hacía frío, pero sentía los miembros tensos por la situación. ¿Quién era realmente el caballero? ¿Qué quería de ella? Eran preguntas sin respuesta y que estaba segura, no tendría si es que las expresaba en voz alta. Un paso atrás y luego otro, intentaba irse de ahí, alejarlo de su persona. Le veía amable, seductor quizá, como un cazador y ella se había tornado la presa, aunque no sabía desde cuándo era así. Había algo en él sobrenatural, algo que la atraía aunque no lo deseara y eso le hizo sentirse muy inquieta.

Era atractivo, era muy joven, pero de igual forma parecía tener una sabiduría impropia de alguien de su edad, aunque ¿Quién era ella para decir quién podía ser más sabio que otro? Nadie, pero eso no le quitaba de la cabeza que el caballero era una incógnita. Ese anillo que lucía tenía una rara inscripción, al parecer un símbolo, pero no lograba verlo desde la distancia sin ser maleducada. ¿Acaso era miembro de algún club social? ¿De una secta? Y ese pensamiento la hizo dar otro paso atrás. Estaba lista para salir corriendo en caso de necesitarlo.

Iría al teatro, ahí había veladores y la cuidarían. Al menos le darían la protección justa hasta que... ¿Acaso estaba siendo demasiado paranoica? Quiso creer que no, pero no estaba del todo segura. Se acomodó un mechón tras la oreja antes de expresar su inquietud en voz alta: - No me haga daño. No entiendo por qué me aborda en este lugar oscuro, en la calle misma generando sólo desconfianza. Es muy noche y si me disculpa, tengo que llegar a casa - quería alejarse de él, de esa atracción tan idéntica a la gravedad. Ella era el objeto y él, la tierra que ejercía su presión para que Elizabetha se quedara a su lado.


Elizabetha Heissenberg
Humano Clase Baja
Humano Clase Baja

Fecha de inscripción : 30/09/2012
Mensajes : 20
Puntos : 14

http://litteraerenascentes.foro-activo.com/t80-elizabetha-heissenberg-la-locura-roza-el-alma-condenada

Volver arriba Ir abajo

Re: El deseo de escucharte [Elizabetha Heissenberg]

Mensaje por Nicholas Lethood el Vie Dic 07, 2012 4:38 pm

Aun cuando resulte involuntario, normalmente tiene el control de la situación y esta ocasión no era la excepción, pues podía sentir y observar la desconfianza de la cantante que por alguna razón había movido algo inusual en él, una emoción que hacía mucho no tenía, pues podía experimentar la vida y sus complejas reacciones. Tal vez por eso es que extiende la mano derecha, tratando de brindar algo de confianza conforme esboza una sonrisa pícara y solemne, algo que resulta extraño en un ente que está acostumbrado a engañar a sus presas, pero en éste punto resulta diferente.

- Otra vez me disculpo, no es mi intención infundirle alguna especie de temor

Responde seco y firme, dejando notar como de inmediato con la mano extendida realiza un movimiento con el que apunta al cielo oscuro, el cual, se encuentra completamente cubierto por estrellas, un fenómeno ideal en una noche como pocas, pues usualmente Rusia se encuentra asediada por las nubes que azotan con las fieras tormentas su suelo, así como a la gente que día a día lucha.

- Esta noche me pareció especial, realmente las estrellas me recuerdan su rostro y su brillo en el escenario, me atrevo a decirle que soy un gran admirador de su voz…

Complementa el discurso conforme su mirada parece perderse por un momento en medio de la inmensidad del Universo, uno desconocido hasta para un inmortal.

- Hacía mucho que no admiraba el arte de este modo, pero…

Interrumpe cuando su sonrisa se pronuncia un poco más, llegando a liberar una diminuta risa que se pierde en el espacio, viéndose como regresa la mirada al rostro de la dama mientras prosigue

- No es como si mis ojos hubiesen visto muchas cosas, ¿No lo cree?

Una vez que termina no puede evitar notar la ironía de las palabras, pues de entre las personas, él es quien ha visto como todo continúa evolucionando, un ser cuya longevidad no puede ser imaginada por las persona comunes, quienes desde hace mucho tiempo cerraron los ojos, taparon los oídos y callaron las bocas, olvidando los misterios que ahora no son más que un simple producto de la imaginación, algo que quizá suceda con ella, ya que posiblemente desconozca la existencia de la especie de Nicholas, quien se mantiene con esa pose tan firme, elegante y relajada…



Nicholas Lethood
Vástago Gentry
Vástago Gentry

Fecha de inscripción : 02/10/2012
Mensajes : 30
Puntos : 15

Volver arriba Ir abajo

Re: El deseo de escucharte [Elizabetha Heissenberg]

Mensaje por Elizabetha Heissenberg el Miér Dic 12, 2012 6:31 pm

Un hueco en el estómago, eso sintió al verlo alargar la mano hacia ella, incluso un poco de náusea y un leve mareo. Aún así no podía ceder, tenía que mantenerse erguida y esperar a que alguien apareciera y pudiera ayudarla a irse de ahí lo más pronto posible. Tenía por primera vez en mucho tiempo, miedo. Qué sorpresa, pero al mismo tiempo era una sensación horrible la que le llenaba por completo. Su garganta pasó saliva con mucha dificultad sintiendo un estremecimiento recorrerla de los pies a la cabeza. ¿Debería correr? Y ni siquiera el saberlo un admirador le ayudó. Había algo en él, podía sentirlo, su intuición le decía que no era "bueno". Parpadeó y se reprendió a sí misma. ¿Y si estaba exagerando? ¿No debería darle una oportunidad?

El viento sacudió su cabello desprendiendo algunos mechones del peinado que usaba al tiempo que alzó un poco el bajo de su vestido y del abrigo que portaba como un aviso o quizá una consecuencia de su delirio de persecución. ¿Debía irse? Semejante dilema en el que se encontraba inmersa. Llevó ambas manos hacia las solapas del abrigo y se cubrió mejor la garganta con él para evitar el frío y también alguna enfermedad. Su lengua pasó por sus labios inquieta, dándoles algo de frescor porque estaban resecos por la misma sensación de temor que la gobernaba.

Todas las palabras del varón parecían no tener sentido para ella de lo bloqueada que estaba su mente, concentrada nada más en las sensaciones. Quizá fuera un hombre que sólo deseaba compañía, que no tenía a su lado alguien que pudiera escucharle en sus elucubraciones respecto del mundo. Parpadeó más lubricando sus ojos y sintió el hueco hacerse más grande. Sus ojos recorrieron su entorno, estaba sola, pero si él quisiera hacerle daño ya lo hubiera hecho ¿No? Negó la cabeza ante su última pregunta. No porque le diera la razón, si no porque desconocía por completo si él tenía o no experiencia.

¿Qué contestarle? A sus oídos sólo llegó con sorpresa su propia voz: - Caras vemos, corazones y mentes no sabemos, dice el dicho. Y el que yo considere que usted tiene o no experiencia, no creo que sea la parte medular del por qué me está abordando... - dio un pasito más hacia atrás, parpadeó con fuerza y aspiró aire profundo para darse valor. Estaba entablando una conversación con él. ¿Debía hacerlo? Él parecía muy joven físicamente, pero quizá su mente hubiera tenido más vivencias que la propia Elizabetha podría imaginar.

Volvió a jalar aire y a soltarlo dándose ánimos y se dispuso a seguir hablando con él. Quizá no fuera tan malo, aunque si le sucedía algo recordaría hacerle caso a su intuición: - Preferiría fuera sincero conmigo, sobre lo que desea de mi persona. ¿Podría al menos decírmelo? - volvió a estremecerse, algo en él le daba mucho miedo. Era como tener al demonio frente a sí, ojalá que no la llevara al infierno.

Elizabetha Heissenberg
Humano Clase Baja
Humano Clase Baja

Fecha de inscripción : 30/09/2012
Mensajes : 20
Puntos : 14

http://litteraerenascentes.foro-activo.com/t80-elizabetha-heissenberg-la-locura-roza-el-alma-condenada

Volver arriba Ir abajo

Re: El deseo de escucharte [Elizabetha Heissenberg]

Mensaje por Nicholas Lethood el Jue Dic 13, 2012 7:14 pm

De alguna manera siempre solía infundir esa clase de sentimientos en las personas que llegaban a conocerlo, pero le resultaba un poco cómico que ahora, sin desearlo, la mujer sintiera esa clase de temor que le obligo a borrar la sonrisa del rostro, pues meditó durante un rato en el que cerró los ojos, como si le diera la oportunidad de huir mientras el viento se hacía cada vez más fuerte, haciendo que su vestimenta ondeara de una manera especial, pues incluso así resaltaba al máximo su porte fino y elegante, después de todo se trataba de un caballero o al menos, eso es lo que parecía a primera instancia…

- No tengo ningún objetivo en particular, solo deseo conocer a la persona que está detrás de esa voz…

Exclama con un tono seco y frío, uno que suena incluso hasta metálico y que podría resultar molesto, pues ha sido presa de numerosas groserías por parte de Elizabetha sin siquiera merecerlo, ya que dentro de todo ha sido respetuoso y ha guardado una distancia prudente, lo cual, supuestamente tendría que haber dado resultado…

- Sin embargo, comienzo a perder el interés cuando me tratan con tanta vulgaridad… Después de todo, considero que debe ser por su clase.

Adjunta un poco más punzante, mostrando nuevamente esos ojos que albergan una oscuridad inimaginable, así como un conocimiento más allá del entendimiento humano, lo que se debe a la maldición que ha soportado y aceptado desde que se convirtió en un ser inmortal que tiene habilidades sobrenaturales y, una de ellas consiste en hacer que todos se sientan atraídos por él, así como ir aceptando poco a poco sus ideas.

- ¿Miedo? ¿Acaso la he tratado mal?

Cuestiona en el instante en que decide acortar la distancia, lo cual debería crear nuevas sensaciones, pues ahora es cuando Nicholas resulta como un imán…

- Supongo que es mi culpa, nunca debí ser amable con una persona que no puede ni corresponder un mínimo detalle de un admirador.

Es en ese momento cuando extiende el brazo derecho al frente, para después, solamente realizar un movimiento hacia el costado, lo cual resulta hasta cierto punto intimidador, ya que ahora es cuando se ve como una verdadera y mortal amenaza…

- Lo siento, creo que he exagerado un poco

Anexa justo cuando coloca una sonrisa en el rostro que retoma ese gesto gentil y confiable, pero que ya no puede lucir de la misma manera después de haberse mostrado casi como en realidad es; Sin embargo, a esta altura de su vida ya no está para soportar los desplantes de seres que a sus ojos resultan inferiores y meras cenas…

- Pero le pediré que sea un poco más accesible, no tengo intención de lastimarla, ni de provocarle un problema… Solo deseo escucharla, una vez más…

Termina, sorprendiéndose de un momento a otro, pues justo ahora es cuando su cuerpo comienza a sentirse vivo, como si la apatía y el solo caminar por caminar se fuesen desvaneciendo por un momento de placer, un placer que nace de las artes, del sonido y de la armonía que incluso ha logrado cautivar su alma…



Nicholas Lethood
Vástago Gentry
Vástago Gentry

Fecha de inscripción : 02/10/2012
Mensajes : 30
Puntos : 15

Volver arriba Ir abajo

Re: El deseo de escucharte [Elizabetha Heissenberg]

Mensaje por Elizabetha Heissenberg el Dom Dic 30, 2012 1:42 pm

Cada palabra era una daga en su corazón, cada parte de su tono de voz le demostraba cuánto había cambiado al paso del tiempo, de los meses que habían transcurrido sin que pudiera darse cuenta de ello. Tragó saliva con dificultad bajando la mirada, observando sus manos quietas, posadas la una contra la otra y que de pronto, al sentir la frialdad que la envolvía, empezó a darse un masaje con ellas mismas.

Quizá tenía el hombre toda la razón, había sido toda una maleducada desde el inicio, pero no confiaba en nadie. Y la presencia del caballero y su consecuente forma de actuar la obligó a dar un paso atrás, a mirarle en realidad como era: una amenaza, aquélla que le había dictado su sexto sentido que era.

Y se preguntó por qué entonces se recriminaba si sólo se había dejado guiar por ese instinto, por las sensaciones que le provocaba una persona con su mera presencia. Se acarició la sien en silencio y sonrió con cierta amargura. Él no sabía su historia y ella realmente no estaba de acuerdo en contársela, si bien tenía una mala actitud con aquéllos que buscaban un acercamiento, que era inclusive tomado como maleducado, era por su propia convicción, por el bien de su mente y de su cordura sentimental.

Alguna vez permitió que se acercaran y su familia terminó muerta. No volverá a ser, además del hecho de que no sabía quién era él, qué quería realmente de ella. Había admiradores que podían hacer mucho daño. No sabía si él era uno de ellos o no. El que se acercara y fingiera ser bueno no significaba que lo fuera.

Estaba confundida y frustrada. Se acarició la frente sin saber cómo reaccionar o comportarse y le miró a los ojos. Se lamió los labios y entornó los ojos. Su forma de comportarse, esa oscuridad mostrada en un instante sólo la hacía pensar en que debía cuidarse, protegerse de él. No era una persona agradable en su totalidad, eso lo demostró en el instante en que su expresión cambió dejándole saber que su presentimiento era correcto: debía cuidarse de él.

- He conocido a mucha gente, toda diferente, toda con "buenas" intenciones y al final me han dado algunas puñaladas en la espalda. Usted me dirá que no es igual, pero a últimas fechas me guío por mi instinto. ¿Que soy vulgar? Lo prefiero. ¿Que soy una maleducada? Mejor halago no puede darme.

¿Que he sido grosera cuando usted sólo ha buscado acercarse? Lamento decirle que lo hizo de la peor forma a mi particular punto de vista. No confío en nadie, no quiero tener a nadie cerca. Puede ir a verme al teatro cuantas veces quiera, hasta ahí estará usted cerca de mí. Puede enojarse, puede irritarse y sólo diré un "lo siento", pero realmente son palabras dichas de dientes para afuera -
parpadeó quedándose unos instantes en silencio.

Sus manos se detuvieron y miró sus uñas semicortas, hacía tanto que no las pintaba, que no las arreglaba. No le interesaba, sólo el trabajar, el sacar adelante a su hermana. Aspiró aire y le miró al rostro, en sus ojos podía leerse la contradicción. No deseaba creer en él y al mismo tiempo, en lo profundo de ella, quizá necesitara a alguien con quien hablar. - Me parece que hemos terminado, seguiré mi camino. Cuando guste, puedo dedicarle alguna canción en el teatro, nada más que eso. Que pase buena noche - era tajante, era muy cortante, pero sus pies no se movían de ahí. No aún. Como si esperara algo.

Elizabetha Heissenberg
Humano Clase Baja
Humano Clase Baja

Fecha de inscripción : 30/09/2012
Mensajes : 20
Puntos : 14

http://litteraerenascentes.foro-activo.com/t80-elizabetha-heissenberg-la-locura-roza-el-alma-condenada

Volver arriba Ir abajo

Re: El deseo de escucharte [Elizabetha Heissenberg]

Mensaje por Nicholas Lethood el Jue Ene 03, 2013 1:28 pm

Realmente comenzaba a encontrar peculiar el instinto de supervivencia de la mujer que sin duda era incapaz de confiar e inclusive de bajar la guardia, algo que a Nicholas comenzaba a generarle cierta molestia, pues muy pocas veces solía encontrarse con personajes con esas cualidades de resistencia ante los seres que por su belleza y presencia casi siempre solían conseguir cualquier cosa, sin importar que tan dura o firme pudiese ser en la vida diaria.

- Entiendo, no la molestaré más.

Comunica con un tono firme y tranquilo, olvidando la exaltación de hace un momento por la irreverencia de alguien que a sus ojos es inferior y que de alguna manera logró lastimar un orgullo que ya creía inexistente, pero dentro todo pudo comprender que aún conservaba vestigios humanos, si, los sentimientos que pensó había logrado olvidar con el paso de los años… Muchos años a decir verdad.

- Pero le haré una petición, espero que pueda entrar entre sus posibilidades.

Menciona conforme dispone a darse media vuelta, levantando el bastón mientras el viento menea el abrigo y el cabello que lo dota de una presencia incluso más atractiva de lo normal, pues pareciera todo ponerse a su favor en ese pequeño lapso de tiempo en el que su mirada comienza a perderse en la inmensidad del cielo.

- Mi familia durante mucho tiempo se ha hecho cargo de un Orfanato en Londres, para mí y los niños que ahí viven sería una experiencia única el que nos brindara su talento.

Comenta no con mucha sinceridad, pues carece de familia y él, en realidad es quien fundó el lugar por una razón meramente egoísta, por su sobrevivencia y por la extraña costumbre que aqueja a la mayoría de los Ventrue, los demonios que solo pueden consumir un tipo especial de alimento… Sí, ellos no eran nada más que alimento para Nicholas.

- Si acepta mi propuesta de ir a Londres, yo me encargaré de todos los gastos… Directamente con la compañía para la que trabaja.

Anexa generoso y sin un ápice de duda, pues claramente tiene la posibilidad de hacer al gasto sin ningún tipo de problema, así es como pretende tener un nuevo encuentro con aquella mujer que ha despertado un interés más grande, pues aún tiene la necesidad de escuchar esa voz que ha sido capaz de cautivarlo por su peculiar belleza.

- Mañana partiré de vuelta a Inglaterra, espero que pueda brindarle a esos niños la oportunidad de apreciar un espectáculo tan hermoso y bello. Claro que también yo deseo escucharla.

Dice en el instante en que realiza una pequeña reverencia en señal de educación, para después solo darse media vuelta y comenzar a caminar unos cuantos pasos, pues repentinamente se detiene.

- Lamento haberla incomodado.

Tras la disculpa parece que todo ha terminado por su parte, pues en ese momento no espera una respuesta por el hecho que con anterioridad ya había expresado el deseo de llevar a parte del elenco al país en el que reside, pero todo dependía de una respuesta… De una mujer que tenía la responsabilidad de seguir con el público ruso o extender las fronteras de su talento a una nueva tierra.



Nicholas Lethood
Vástago Gentry
Vástago Gentry

Fecha de inscripción : 02/10/2012
Mensajes : 30
Puntos : 15

Volver arriba Ir abajo

Re: El deseo de escucharte [Elizabetha Heissenberg]

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 6:07 am


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.