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En la privilegiada mente de un genio loco - Andrei Highmore

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En la privilegiada mente de un genio loco - Andrei Highmore

Mensaje por Hilda Holstein-Gottorp el Sáb Dic 08, 2012 10:20 pm

Ahí voy de nuevo, a desobedecer a mi hermano
y a arriesgarme de que me dé otra tunda.
¡Aunque ahora tendré cuidado de no explotar el granero!

La adrenalina estaba al tope, no sólo iba a ir a una de las mejores exposiciones culturales y científicas de todos los tiempos, si no que de paso, tenía que pasar desapercibida por su hermano que se daría una vuelta por ahí y para hacerlo más difícil, decían que era probable que el Rey de Inglaterra inaugurara el evento. Si él la veía de seguro la detendría para platicar, tan amigos que eran, pero al menos ya tenía su plan: no asistiría a la inauguración y en cuanto entrara su hermano posteriormente, con discreción se iría de ahí. Escaparía sin dudarlo, así no le sucedería nada.

Estaba apurada, nerviosa al vestirse como era su costumbre en ese tipo de reuniones: un traje masculino de color gris, un bigote postizo y una peluca. Zapatos un poco más grandes que tenía bien acomodados con plantillas. Guantes delgados que le ocultaran los dedos, pero no así le impidieran los movimientos. Aspiró aire y lo soltó. No podía hacer nada con sus facciones delicadas, pero sí con el busto y las caderas. Ayudada por su dama de compañía, se vendó los senos para aplastarlos y que su pecho pareciera plano. Se cuadró las caderas lo mejor posible desapareciendo la curva netamente femenina de los glúteos y ensanchó más sus muslos con otras vendas. Se miró en el espejo una vez enfundada en el traje y gimió al ver su rostro.

Seguía siendo la misma joven de rostro que no engañaba a muchos. Ni siquiera el bigote le hacía justicia. Un poco de maquillaje y al menos la peluca de cabellos alborotados le ayudaba a que no le dirigieran tanto tiempo la mirada. Parecía un genio loco y sonrió con ello. Quizá necesitaba una fama así. Quizá con ello lograra que los científicos no le huyeran por miedo a creerse... ejem... homosexuales... Sonrió entre divertida y frustrada al recordar las últimas palabras de un colega: "No quiero volverte a ver porque a tu lado pienso sólo en besar tus labios". Pudo haberle dicho que era mujer y resolver su duda, pero no podría permitir que nadie tuviera tal información. Era vital que su verdadera personalidad estuviera oculta por mucho más tiempo. Si tan sólo el Rey William se enterara, ella perdería lo que más amaba: leerle.

Se llenó de valor en cuanto el carruaje la dejó ante la Universidad. En cuanto llegó supo que el Rey de Inglaterra no había asistido a la inauguración por tener un compromiso de Estado, por lo que se relajó y asintió al ver tanta gente reunida, la mayoría caballeros. Había pocas mujeres que sólo servían como edecanes o bien, para lucirlas en algún experimento. Se paseó con la facilidad que da el estar sola, formuló sus dudas, hizo anotaciones e incluso dio una cátedra sobre física cuántica -una de sus favoritas-. Se la estaba pasando realmente bien cuando vio algo que la hizo sudar de pies a cabeza: Dante entraba al lugar. Y no sólo él, venía con William. De todos los escenarios que había pensado, éste era el peor: los dos juntos. Así que no dudó: tomó sus notas, su saco y buscó escaparse de ahí mientras que agasajaban al par de monarcas que se presentaban en una exposición científica de poco renombre, aunque quizá el de la idea hubiera sido de William: a él le encantaba estar en lugares así.

Y quiso el caprichoso destino que apenas entraran los Monarcas, las puertas se cerraran para evitar que nadie pudiera entrar. Ahora entendía por qué los habían revisado para asegurarse de que no traían armas. ¿Qué hacer, qué hacer? Sentía la desesperación incrementarse, la ansiedad llenarla de pies a cabeza. El sudor recorrer su frente y la picazón por el cuerpo producto de los nervios. ¿Saldría avante? Y al final optó por ocultarse tras un grupo de personas, ahí desde su pequeña altura sería imposible que ellos la miraran a menos que... Y el diablo se rió de ella cuando mandó a ambos Reyes justo en su dirección. Se rascó tras la nuca con desesperación, dejándose la piel roja hasta que no tuvo más que voltear hacia el primer caballero que encontró y sonreírle.

- Caballero, por favor, finja que estamos hablando de algo muy serio, que mi hermano es uno de los miembros de la comitiva de los Reyes, si me ve aquí sabiendo que debería estar en casa estudiando finanzas, me colgará de los dedos gordos de los pies. Por favor, ayude a un colega -
Rogaba porque el hombre se apiadara del "joven indefenso" que parecía ser. Porque si no... menudo escándalo se haría. Primero porque su hermano la regañaría por estar ahí y segundo, porque William la reconocería y entonces... oh Dios... ¿Por qué a ella?

Hilda Holstein-Gottorp
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Re: En la privilegiada mente de un genio loco - Andrei Highmore

Mensaje por Andrei Highmore el Lun Dic 10, 2012 7:02 pm

Quizá el encuentro menos esperado es el que está a punto de suceder, pues nunca ha pretendido conocer a alguien tan importante, al menos no por el momento que cruza su vida, así como por las ideas que maneja… Sin embargo, se sabe muy bien que el destino suele ser incierto y complejo, nadie puede manejar el curso que pueda ir tomando la vida, sí, posiblemente se pueda prevenir algo, pero al final todo parece indicar que las cosas suceden por alguna razón inevitable.

Esa mañana al levantarse lo primero que hizo fue lavarse el rostro, apreciándose en el espejo con una mirada fija y que simulaba estudiarse a si mismo con demasiada atención, un suceso que casi nunca ocurría y que en un momento lo hizo sentir vanidoso, así como superficial… realmente solía tener esas ocasiones contadas en las que disfrutaba de pequeños lujos banales que lo orillaron a esbozar una sonrisa pícara y traviesa, conforme cerró los ojos se retiró hacia la habitación para prepararse para un día ocupado y al que debía ponerle demasiada atención, bueno, eso fue lo que le prometió a su padre que solía darle discursos sobre la importancia de aprender sobre los nuevos inventos y descubrimientos de la época, ya que según él, el conocimiento es la base de la preparación, así que no discutió el punto en el que también creía, después de todo, así es como ha sido criado…

Es por eso que un poco más tarde salió de la residencia con una vestimenta elegante, pero sobria, tratando de no llamar mucho la atención y así, tener la oportunidad de ir recolectando la información más importante y trascendental, tal como lo hizo sin problemas en varias galas anteriores de esa índole, considerándolo un joven de vastas capacidades intelectuales y culturales, pero que además solía tener conversaciones acaloradas en los que intercambiaba puntos de vistas sobre lo que ahí se enseñaba… No podía negarse un poco de diversión, ya que los mayores solían enfadarse en cuanto perdían una conversación, así que usualmente trataba de ir bien informado, pues no se permitía quedar ridiculizado.

Al final solo pudo observar unos cuantos proyectos, así como recorrer las instalaciones mientras curioso miraba todo lo que sucedía a su alrededor, dejándose llevar por el momento hasta que toda la atención se centro en un único instante, pues justo entonces es cuando llegaba el Rey, una figura meramente inesperada para él, así que se movió hasta llegar a un lugar con mejor ubicación conforme sonreía con interés y diversión, ya que era un suceso inusual presenciar una figura tan importante. En ese momento sólo deseaba conocer un poco más de esa personalidad, pero instantáneamente pudo ver un comportamiento distinto en los presentes, quienes se llenaban de júbilo e importancia.

- ¿Eh? - Inevitablemente se haya sorprendido cuando alguien le habla, por lo que no puede articular ninguna respuesta y mucho menos una reacción que no sea otra que unos ojos más abiertos de lo normal y una sonrisa nerviosa, pues al mismo tiempo puede entrar en un contacto visual con una persona que le resulta extraña, pero a la que no puede analizar en ese momento por lo repentino de la situación, así que lo único que le queda es actuar por intuición, cambiando de golpe la mueca, albergando ahora confianza y familiaridad. - Me ha tomado por sorpresa, estaba distraído - Susurra, apenas moviendo los labios para que el sonido sea lo más bajo posible, tratando de ayudar al chico que se postra adelante. - En realidad no he entendido del todo lo que me acaba de decir, pero puedo intuir que necesita un poco de ayuda - Tras el comentario realiza una sonrisa gustosa, como si disfrutara del momento que se convierte en uno más, pues dentro del lugar todos hacen cosas similares a las que Andrei y su peculiar acompañante. - Tienes una extraña manera de hacer amigos, es la primera vez que me sucede algo así - Explica con naturalidad, dejando fluir esa personalidad que por momentos luce muy infantil y en la que rápidamente toma confianza, siendo un ser ameno y alegre. - Oh, creo que he sido un poco informal… Pero, no creo que sea un problema. - Una vez que empieza a hablar parece que no hay un manera que pueda guardar silencio, algo que extrañamente sucede pronto, ya que pareciera meditar la situación mientras sigue con la mirada el efecto generado en la reunión que ha sido más interesante de lo que esperaba…

- Bueno, no creo que sea un problema, al menos eso creo. - Dice refiriéndose al hecho que no ha terminado hablando con propiedad…



Andrei Highmore
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Re: En la privilegiada mente de un genio loco - Andrei Highmore

Mensaje por Hilda Holstein-Gottorp el Vie Dic 28, 2012 12:01 pm

Menudo susto,
pero peor será el castigo.

De todos los lugares del mundo en que pudo encontrarse a su hermano y al Rey de Inglaterra, tenía que ser ahí, donde pocos eran los espacios para ocultarse, esperaba que este hombre que volteaba a verla con incredulidad fuera la respuesta a sus plegarias, que fingiera adecuadamente porque en caso de no hacerlo estaría completamente perdida. Tragó saliva y sonrió débilmente intentando ocultar la maraña de pelos que eran tan característicos de él, de su disfraz y que William había visto en varias ocasiones y de seguro reconocería al instante. Su lengua pasó por sus labios humedeciéndolos y luego, su mano recorrió la distancia de todo su cabello para voltear de nuevo hacia su salvador y sonreír a duras penas. Quiso el cielo iluminarla y él le empezó a hacer plática, por lo cual sonrió. Era horrible su disfraz, porque no ocultaba ninguna de sus facciones delicadas, pero eran sus ojos los que más llamaban la atención, chispeantes y llenos de una alegría inagotable. De reojo veía a la comitiva de los reyes ir para el lado contrario y suspiró.

¿Miedo?

No, claro que no...

¡Pavor!

Asintió con la cabeza respondiendo así a su interlocutor, claro que necesitaba ayuda, pero descubría que le interesaba conocer a este caballero porque quizá tuviera ideas que eran completamente adaptables a las suyas. O discordantes. No importaba, de todas formas aprendería algo nuevo, en todas ocasiones que entablaba una conversación, pudo rescatar algo que la hizo sentir mucho más contenta y satisfecha. Miró sus manos y luego se atrevió a hablar, no tan ronco como era su costumbre, pero sí de una forma que no se pensara que era lo que era: una mujer disfrazada de hombre, pero cuidó de que su tono de voz no fuera tan fuerte como tenía costumbre, no quería que también por eso la escucharan y voltearan a verla.

- No, no se preocupe por la informalidad, no es algo que se busque, camarada, en una tertulia de esta naturaleza, todo lo contrario, mientras menos etiqueta haya, mucho mejor se disfruta del intercambio de palabras y de conceptos que puedan darse respecto de materias que en ocasiones no dominamos o bien, aún creyéndonos maestros en ella, resulta que se nos escapa un detalle. Nadie lo sabe todo, pero pocos lo reconocen ¿No cree? -

Sonrió y su alegría achispó sus ojos transformando su rostro en uno mucho muy juvenil, no por nada tenía sólo 18 años aunque eso no significaba que no fuera una erudita en muchas materias a pesar de su corta edad. No por nada le encantaba escapársele a su hermano para ir a esta clase de reuniones y dialogar, discutir y descubrir todo lo habido y por haber.

- Si bien le parece, me gustaría salir a la terraza, es un tanto menos rígido convivir ahí y así me deshago del problema que me generé solo. -

Hilda Holstein-Gottorp
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Re: En la privilegiada mente de un genio loco - Andrei Highmore

Mensaje por Andrei Highmore el Jue Ene 03, 2013 12:56 pm

La situación en la que se encontraba comenzaba a generarle una sonrisa traviesa, pues dentro de todo era algo divertido e inusual en ese tipo de convenciones, en las que solamente se daban casos serios y hasta cierto punto fríos, pues las emociones eran algo prácticamente innecesario e inexistentes en los hombres que van hacia el progreso. – Mmmm entiendo la idea. – Responde con ese tono relajado mientras levanta un poco el rostro, como si tomara aire mientras analiza de mejor manera la situación o al menos eso es lo que aparenta en ese lapso de tiempo en el que permanece en silencio y con la mirada distraída. – El compartir y descubrir nuevos puntos de vista, sin duda este es el lugar indicado. – Una vez que termina con el brazo derecho traza el camino hacia la terraza, a donde se encamina con paso firme y sinuoso, dejando de lado la seriedad y propiedad, ya que después de todo solo es un joven curioso que necesita y debe aprender.

- No me imagine que este lugar tuviera este tipo de paisaje. – Comenta en el instante en que sus ojos aprecian por completo el panorama que se muestra delante de él, dejándolo un poco sorprendido, ya que es ahí cuando ha descubierto una nueva manera de visualizar la ciudad, una que sin duda guarda más misterios de los que se puede imaginar. – A veces olvido que existen tantas maneras de comprender una idea. – Adjunta sereno y con la mirada fija en lo que hay adelante y que básicamente lo ha encantado, pero no por eso ha olvidado que se encuentra acompañado por un peculiar hombre, bueno eso es lo que al parecer le quería hacer creer, así que no se molestó en cambiar el rumbo del juego. – Las cosas simples y sin ningún tipo de complejidad suelen sorprenderme y enseñarme más que el descubrimiento más innovador, realmente puede ser raro esto, ¿No lo crees? – Esta vez se dirige con la intención de recibir una respuesta, aunque no por eso parece quedarse en callado, pues simula la intención de continuar expresándose aun cuando el silencio comienza a extenderse de forma gradual hasta que el tiempo pareciera congelarse, visualizándose a Andrei con ese temple tan único y despreocupado que algunas veces transmite confianza y una seguridad en la que todo indica que nada puede salir mal, así es como se le ve y como actúa por mero instinto.



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Re: En la privilegiada mente de un genio loco - Andrei Highmore

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