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CASTING PARA EL CARGO DE Magister Mundi [Mago] [APROBADO]

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CASTING PARA EL CARGO DE Magister Mundi [Mago] [APROBADO]

Mensaje por D. Eleathan MacCeth el Sáb Oct 06, 2012 10:58 pm

El hombre recostado en el salón de su residencia observa el alba clarear, en silencio con un habano en sus labios da leves caladas en un estado total de abstracción, donde la realidad prontamente se vuelve nebulosa y cede terreno al mundo de los sueños. Así con la calma de los no vivos, con el silente paso de las horas el hombre se deja guiar hasta el mundo del inconsciente donde todo puede ocurrir y la mente es capaz de crear todo lo imaginable. Así, como cada luna creciente el mago se concentra en encontrarla a ella, a la mujer con la cual compartiese durante tres décadas mortales el conocimiento, la mujer con quien aprendiese y su modelo a seguir. Un objetivo difícil, pero del cual cada día está más cerca de alcanzar, tanto que finalmente hoy lo consigue.

Allí en un salón que evoca el antiguo Partenón griego se encuentra engalanada en sus túnicas blancas, ataviada de joyas de oro con su mirada violácea perdida. El mago sonríe de medio lado satisfecho consigo mismo, en parte feliz y en parte triste, ha encontrado a su maestra en un mundo donde los espectros son los soberanos, lo que evidencia cuan cercana está ella de perderse entre las sombras de la muerte. Una vez frente a ella sólo atina a hacer una cosa, acariciar de un modo tan íntimo su mejilla, como si fuese el reencuentro dos amantes en la penumbra. Una escena que para los incautos sólo será eso, dos seres que se aman en la clandestinidad, que sólo pueden encontrarse en el mundo astral. Lo cierto es que la realidad de aquel encuentro no es lo que los mortales se puedan imaginar. Aquella imagen de dos seres que confabulan en secreto, que comparten caricias clandestinas y miradas llenas de palabras incomprensibles para terceros, entonces podemos decir que estamos frente a dos amantes. Dos almas que se conectan mas allá de los compromisos adquiridos, poco importa si tienen ya una pareja, pues ese vínculo es inquebrantable y va más allá de la razón.

Ante semejante evidencia es difícil no sospechar de sus reales intenciones, aunque entre ambos sólo existe una profunda admiración mutua, una que se profundizase con las extensas reuniones en la ciudad subterránea. Incluso ahora, en este mundo onírico el modo en que ambos se relacionan, aquella complicidad e inusual capacidad para leerse mutuamente, reconociendo los temores que ambos comparten, aquéllos que se anidan en el fondo de sus almas, el temor al destierro de la vampiresa y la culpa del mago que sin proponérselo erró. Lo que los extraños piensan tiene su toque de verdad: ambos, el hechicero y la vampiresa son almas gemelas, dos seres que recorren dos sendas paralelas, aquellas que jamás se cruzarán, pero que siempre irán a la par. Entre ambos existe un amor platónico de dos almas demasiado antiguas que al encontrarse se reconocen como iguales. Son dos filios, dos hermanos del tiempo que finalmente se han encontrado, pero cómo hacer que el mundo comprenda tal intimidad.

- Más de tres años y sólo hoy puedo volver a tenerte- susurró muy cerca del rostro de ella, rozándola con su gélido aliento antes de besar una de las lágrimas que empapa el rostro femenino - Pero hoy, ha llegado el tiempo de rasgar los velos que nos impiden ver - aseguró antes de tomar los lánguidos dedos de ella y llevarlos a sus labios. Las miradas se cruzan, los ojos verdes de él se pierden en los abismales violáceos de ella, su tutriz será quien lo guíe en busca de respuestas - Somnia fenestras ad aeternum - la voz grave del MacCeth se hizo presente antes de ser guiado hasta la primera ensoñación de una realidad que se escabulle ante los ojos de sus cuerpos mortales, pero gracias a sus dones ella la muestra casi con nitidez.

Lo que en un principio son parajes borrosos, simples rayos de luz que surcan de un lugar a otro, comienzan a conformar un escenario nuevo, desconocido para el hechicero. La apariencia de aquella alcoba es señal de cuan provechosa ha sido la vida de su protagonista, lujos de una familia de alta sociedad, sin duda nobles. La mujer voltea a verle y le sonríe, como si supiese que ellos la observan, claro la mujer lo sabe, se trata de la hechicera de la estirpe, la portadora del poder necesario para reconstruir Agharta. La dama lleva una mano a su vientre para enseñar lo que es apenas evidente, un vientre que guarda una vida; de inmediato, como si fuese un juego, la mujer lleva su índice a sus labios, le pide que guarde el secreto. Es en ese movimiento que el joven MacCeth nota algo que le ayudará a encontrar a la descendiente de la Shamballah, se trata de un anillo que su consciente viese antes en otra mano ¿Pero la de quién? aquella pregunta deberá responderla cuando regrese del mundo de los sueños.

Observa a la sacerdotisa a su costado quien asiente, ya han visto lo necesario, el resto será labor del ermitaño mago irlandés. Nuevamente todo cambia, esta vez con más celeridad y un poco más de fuerza, se acercan a alguien que sin duda tiene algún lazo con el hombre que observa todo con solemnidad. Otros protagonistas de aquella visión, en un salón algo reducido de muros azules con apliques en blanco, una habitación que inspira armonía y calma, como la dama sentada al piano. La figura tiene sobre sus piernas un gato, el único que parecía realmente notar la presencia de los dos extraños; claro, esos animales poseen una percepción única. El animal se engrifa y la mujer alza la vista, unos ojos azulados se cruzan con la proyección astral del brujo quien se paraliza ante la sorpresa, conoce esa mirada y antes de detenerse a esperar alguna explicación, se obliga a sí mismo y a su compañera de viaje a regresar a aquel salón donde ambos se reuniesen en aquel primer de ensueño.

Le miró con reproche con la luz de la luna manifestada como testigo, soltó su mano y se alejó unos cuantos pasos, con dolor en su mirada y en su mente hilos que se unen para alcanzar la comprensión - Tres décadas atrás te presentaste ante mi madre y fuiste su partera… Tus ojos fueron los primeros que vi y tu nombre, el primero que pronuncie… ¿Es aquello casualidad o causalidad? - su voz profunda meditó los hechos ya conocidos, los mismos que ella viese de antemano en los telares del destino - Contigo, Taris, lideresa en tiempos de paz. Shamballah, ante sus seguidores, Sirat para tu consorte… contigo enigmática mujer, no existe la casualidad… todo en ti es causalidad, el resultado de una cadena de hechos, de hilos que has movido para obtener un resultado… - una sonrisa de medio lado afloró en el gélido rostro del mago - … incluso el hecho que hoy estemos reunidos aquí, en el mundo onírico de mi subconsciente.

Extendió la mano para acariciar la mejilla de ella, la misma por la que rueda una silenciosa lágrima, tan imperceptible que la mujer no comprende el gesto. El mago no se esfuerza en explicarlo, ya para qué, si las palabras entre ellos son simples accesorios a una comunicación que supera la comprensión de los mortales. Aquella gota salina que en el mundo consciente pudo haberse derramado, se quedó quieta en la yema del índice masculino unos segundos, los mismos que tardase el mago en soplar. Una ráfaga gélida de viento, brota de los carnosos labios masculinos moldeando el líquido cristalino hasta formar una figura similar a un anillo, se trata de una serpiente que come su propia cola, no mide más unos centímetros lo suficiente para calzar en los finos dedos de una dama - ¿Lo reconoces? - pregunta lo innecesario - El uróboros simboliza el esfuerzo eterno, la lucha eterna, aquel ciclo vuelve a comenzar a pesar de las acciones para impedirlo - lo mueve a contra luz, para que de él broten diversos colores, como si fuese un prisma formando un arcoíris en la oscuridad - tú eres su némesis, quien vive cada ciclo para… en algún punto intentar quebrarlo - en ese momento, con aquellas palabras, los roles se invierten y todo cobra un sentido nuevo, el aprendiz se convierte en maestro, no hay jerarquía entre ellos, simplemente hermandad y las ansias de conocimiento.

- En los mitos nórdicos se le conoce como la serpiente Jormungand, la que llegó a crecer tanto que pudo rodear el mundo y apresarse su propia cola con los dientes.- tomó la mano femenina y puso el anillo en su dedo anular - tú eres quien mejor conoce esos ciclos… el destino se ha empeñado en alejarte… - sonríe con amargura y enseña momentos del pasado de su antigua maestra - Pero las normas te bendijeron al mostrarte los telares del destino, nada de lo ocurrido te sorprende, ni siquiera que yo hubiese errado en el ritual. Por eso, cada nuevo ciclo tiene pequeños cambios, cambios intencionados… nada quedó fuera de su don, de tu propio don… - le ha descubierto, la conoce bien, todo está planeado en la mente de aquella poderosa mujer.

- Tú, no sólo vampiresa y sacerdotisa, sino que una norma más, una parca griega que teje noche tras noche el futuro de sus hijos - con la mano de ella entrelazada a la suya la eleva hasta sus labios depositando un suave beso en la joya de cristal. Es en ese instante donde espectros de los herederos de la Shamballah se hacen presentes, vivos y muertos, son sólo evocaciones de una memoria. Son los descendientes y sus consortes - Mi joven hermana, ésta es tu familia, fruto de tu sabiduría… y aunque algunos aún se ocultan, sé que esta joya que ahora te ruego portes me llevará a ellos y finalmente a tí.

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D. Eleathan MacCeth
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Re: CASTING PARA EL CARGO DE Magister Mundi [Mago] [APROBADO]

Mensaje por Administración el Sáb Oct 06, 2012 11:32 pm

BIENVENIDO (A)
AHORA PODRÁS REALIZAR LA HOJA DE PERSONAJE.
ENHORABUENA

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